toparca

toparca

s. Persona que tiene la soberanía de un pequeño estado.
Traducciones

toparca

Toparch

toparca

toparch

toparca

toparche

toparca

toparca
Ejemplos ?
Oderay y Toparca, sentados bajo la sombra de un pal- mero en el muelle asiento de grama que ofrece la cam- piña, hablan el lenguaje de la pasion.
Bepueato de su turbacion, Toparca se encuentra con la amorosa mirada de Oderay« — Si tú me amas, tfatola mía, sabré conjurar el por- venir...
Y Toparca escondió su semblante entre las manos; porque asi como las flores tienen necesidad del rocio, asi el hombre tiene necesidad de verter lágrimas.
Disfrutando de la confianza de Pizarro le arranco una orden de prision contra Toparca, de quien habia motivos para recelar un alzamiento.
De grado o fuerza serás mía! VIII. Toparca está reclinado sobre el banco de piedra de su oscuro calabozo. Sus párpados caen con suavidad y una lágrima, transparente como una gota de rocío, se detiene en sus largas pestañas Sueña o medita Su espiritu está entregado a esa vaga absorcion que solemos experimentar en la vigilia.
Pero ba- jo la corteza del niño se encierra un corazon de hombre y Toparca prepara, con ese sigilo inherente a los indios de America, los medios necesarios para destruir a sus opresores.
Muerto éste, los españoles cifieron A Toparca la bor- la imperial proclamándolo Inca; pero en realidad no era mas que un instrumento en sus manos para el lo- gro de minus ambiciosas.
IV. Toparca, a quien el padre Velazco historiador de Quito llama Hualpa-Capac, es un mancebo de veintey dos años, de apuesto talle y de gentil semblante.— Es hijo de la Sciri de Quito y hermano de Atabualpa.
Calcuchima, el mas valiente de los guerreros perna- ncy y Quizquiz, el mas sagaz y esperimentado de los generales que tuvo Atahualpa en su guerra contra Huascar, ayudan a Toparca en sus planes de libertad.
E1 destino nos ofrecerá senda de flores y cuan- do haya devuelto un esplendor primero y nuestra pa- tria jno es verdad, espiritu de amor, que estampando tus labios en mi frente dirías — yo te quiero, Toparca, porque eres grande y valiente!
Oir en lontananza el murmurar blando del arroyuelo que se desliza, sentir que orea nuestras sienes el aura cargada del perfume que exhalan la flor de los limoneros y juncares; y, en medio de este concierto de la naturaleza, beber el amor del alma, en los labios, en las pupilas, en el seno de la hermosura idolatrada, es gozar la dicha del Paraiso es vivir! Toparca estrecha entre sus manos las de Oderay.
La esclava debe morir. j Perdon, Toparca! — Sin ti, azucena del valle, ya para que anhelo la vida — Eres grande y generoso como tu padre Huaina Capac Vive, porque la patria reclama los esfuerzos de tu juventud.