tomillo

tomillo

(Derivado del ant. tomo < lat. thymum < gr. thymon.)
1. s. m. BOTÁNICA Planta arbustiva labiada, de flores blancas o rosadas, muy olorosa, utilizada en perfumería, cocina y farmacología.
2. tomillo blanco BOTÁNICA Santónico, planta compuesta.
3. tomillo salsero BOTÁNICA Planta arbustiva labiada, de hojas estrechas, flores en espigas, que se utiliza como condimento, sobre todo en el aliño de las aceitunas.
NOTA: Nombre científico: (Thymus zygis.)

tomillo

 
m. bot. Planta de la familia labiadas (Thymus vulgaris), de hojas opuestas lanceoladas y flores diminutas en racimos, de color blanco o rosado.

tomillo

(to'miʎo)
sustantivo masculino
botánica planta aromática silvestre de tallo leñoso y hojas perennes Agregó tomillo a la carne para sazonarla.
Traducciones

tomillo

Timo, Thymian

tomillo

thyme

tomillo

thym

tomillo

timo

tomillo

tymián

tomillo

timian

tomillo

timjami

tomillo

majčina dušica

tomillo

タイム

tomillo

사향초

tomillo

tijm

tomillo

timian

tomillo

tymianek

tomillo

tomilho

tomillo

timjan

tomillo

ต้นไม้พันธุ์เตี้ยใช้เป็นเครื่องเทศ

tomillo

kekik

tomillo

cây húng tây

tomillo

百里香

tomillo

мащерка

tomillo

百里香

tomillo

SMthyme
tomillo salserosavory, garden thyme
Ejemplos ?
La salvia y el tomillo y el espliego deben, cuando las plantas los huellen, mandar al cerebro aquellas esencias embriagadoras que lo hacían soñar con mil imaginaciones de la mente, como dicen que hacen soñar con las huríes del edén los bebedizos árabes.
Ya con todo género de especierías, con nueces, almendras y ajonjolí, condimenta el morisco alfajor, picante y aromático; ya la hojuela frágil, liviana y aérea; ya el esponjado piñonate, y ya los pestiños con generoso vino amasados: sobre todo lo cual derrama la que tanto abunda en aquellas comarcas, silvestre y cándida miel, ora perfumada de tomillo y romero en la heroica y alpestre Fuente-Ovejuna, que en lo antiguo se llamaba la Gran Melaría; ora extraída, merced á las venturosas abejas, del azahar casi perenne, que se confunde con el fruto maduro por todos los verdes naranjales, en las fecundas riberas del Genil y del Betis.
A seis millas o más de la marina subiendo va en altura un cerro ameno, que de mirto, laurel, naranjo, encina y otros árboles mil se encuentra lleno. Tomillo y rosa y lirio y santolina esparcen por el plácido terreno tanto olor, que en el mar sentir se deja, si hay viento que hacia el mar de allí lo aleja.
Ya comenzaban entonces las florecillas del prado a salpicar de los céspedes el verde y tendido manto; ya iba el tomillo oloroso sobre los juncos brotando, llenando el aura de aromas cuanto más puros más gratos; —ya empezaban a vestirse de frescas hojas los álamos, y las rojas amapolas a crecer en los Sembrados.
Amo las epopeyas, porque de ellas brota el soplo heroico que agita las banderas que ondean sobre las lanzas y los penachos que tiemblan sobre los cascos; los cantos líricos, porque hablan de las diosas y de los amores; y las églogas, porque son olorosas a verbena y tomillo, y el santo aliento del buey coronado de rosas.
"Entonces era yo vuestro caudillo, mi tercer lustro apenas comenzado, sobresaliendo en el pueril corrillo, como en la alfombra del ameno prado descuella entre las yerbas el tomillo.
Surgió a su evocación el cubril que abandonara y volviole a ver tal como lo viera en el momento de la triste despedida, con su casita blanca, con su cocina de enorme chimenea, junto a la cual, y sentado sobre los haces de tomillo, tantas noches soñara con aquel país tan lejano a donde se dirigía; con su olivar tan agobiado de fruto en los años en que bendecíalo Dios; con su huerto reducido, entre cuyos verdes naranjales tantas veces adornara de azahar los negros rizos de Dolores...
Tal vez un secreto Los dos nos dijimos, Porque ella, turbada, Quizá por descuido, Su blanco pañuelo Perdió en el camino. Corrí a levantarlo, Y al tiempo de asirlo, El alma inundóme Su olor a tomillo.
Henchía los pulmones un airecillo con aromas de espliegos y de tomillo; flotaban las neblinas en la hondonada, bramaban los becerros en la majada, las alondras corrían por los caminos, las urracas chillaban en los espinos, silbaban los vaqueros, cantaba el cuco y graznaba el imbécil abejaruco.
No había por allí olivares, ni huertas, ni árbol que diese sombra, sino terrenos sin roturar, donde las plantas que más descollaban eran el romero y el tomillo, entonces en flor y que exhalaban olor muy grato, o bien extensas hojas de cortijo, sembradas unas, otras en barbecho o en rastrojo.
La atmósfera estaba serena y no hacia calor; alrededor suyo se extendía una pradera de prímulas, tomillo y otras mil clases de flores; en su centro murmuraba un claro arroyo, dorado por los rayos del sol, y los blancos gansos se paseaban por la orilla o se sumergían en el agua.
Las tijeras del jardinero conservan en perpetua simetría las altas paredes de arrayán, que sirven de vallados a los cuadros de flores, divididos en compasadas secciones. Los grupos de alhucema, boje y tomillo forman grotescos dibujos de animales, divisas y escudos de armas.