tolteca

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tolteca

1. adj. HISTORIA De un pueblo amerindio precolombino que vivía en la meseta de México.
2. s. m. y f. HISTORIA Persona natural de este pueblo.

tolteca

 
adj.-com. Díc. del individuo de unas tribus que invadieron Mesoamérica (s II?) y crearon un imperio con capital en Tula, en el actual estado mexicano de Hidalgo.
adj. Perteneciente a estas tribus.
m. ling. Idioma hablado por estas tribus.
Traducciones

tolteca

ADJ & SMFToltec
Ejemplos ?
Entonces las fuerzas del Teotl se enfurecieron y tramaron castigar a los malvados. No querían que los Toltecas padecieran. Llamaron entonces a CHICOMECOATL (chicome: siete), la siete veces magnífica serpiente, la artífice dotada de excelencias creativas, la que hace que la tierra florezca y dé frutos; la energía creadora de bellas milpas, la tierra fértil; pero también, si ella así lo quería, de la esterilidad y el hambre.
Así bajó del espacio séptimo donde habitaba como energía y se dispuso a cumplir los mandatos. Los toltecas habían construido espléndidas ciudades y de ellas se destacaba TOLLAN, lugar de abundancia y de riqueza espiritual.
Aquellos lugares de abundancia, antes llenos de tules, bejucos, arbustos, riachuelos, huertos, plantas, aves, palacios, se fueron convirtiendo en arenas que de tanta resequedad se agrietaban. Y toltecas y chichimecas se desesperaban y se mataban por un poco de agua, por un algo de maíz.
Al insistir Max Uhle en la innegable influencia "mayoide" en nuestras provincias australes, esencialmente, discrepa con la teoría de los Toltecas, que afirman algunos historiadores, con el argumento de que son los iniciadores del gran desarrollo de las civilizaciones americanas.
Los preciosos murales que adornaban las casas destinadas a la meditación creadora, los TEOCALLIS (calli: casa), las casas del Teotl, se iban cubriendo de polvo y se resquebrajaban. Y los teotihui-toltecas se preguntaban el porqué de aquella destrucción.
Sin embargo, otros se fueron tornando en seres malvados que abusaban de lo que los TOLTECAS creaban y los robaban, los asaltaban y los mataban; eran hombres salvajes y degradados.
Los españoles, sobre todo al principio de la conquista, contaron en su intento para destruir la civilización mesoamericana, con sus aliados indígenas (en lo militar) y sobre todo, con las antiguas profecías Toltecas del regreso de Quetzalcóatl (en lo espiritual), así como con la labor de los misioneros, que de alguna forma, encarnaban el perfil del recordado Quetzalcóatl, ahora en la nueva doctrina cristiana, que tenía mucho parecido con las antiguas doctrinas Toltecas.
Por eso me siento feliz y satisfecho cuando junto con todos los que usamos el atlatl, este maravilloso instrumento que inventaron nuestros abuelos toltecas y que nos sirve para cazar, pescar y defendernos gracias a nuestra hermanita caña, a unas cuerdas y los dardos, vamos levantando con todo el sudor que provoca nuestro esfuerzo, la primera de las estatuas gigantescas que representan a quienes con su valor, su voluntad y su inteligencia creadora nos han dado la comunidad, la hermandad, en la cual vivimos.
Por una parte se había perdido desde casi 900 años la vigencia de la Toltecáyotl, proyecto civilizatorio de Anáhuac, eminentemente basado en un desarrollo filosófico-espiritual, simbolizado por Quetzalcóatl y el esplendor de “los hombres de conocimiento”, llamados Toltecas.
No puede precisarse si eran toltecas o aztecas, y esta incógnita no podrá tal vez dilucidarse hasta que sus vestigios, numerosísimos por cierto, sean cuidadosamente estudiados y comparados con las reliquias arqueológicas mexicanas catalogadas ya.
Miguel León Portilla llama “TOLECÁYOTL”; José Luís Martínez en su obra “Nezahualcóyotl, Vida y Obra” nos dice: “No es extraño, entonces, que en sus ideas religiosas Nezahualcóyotl haya vuelto también a las antiguas doctrinas toltecas.
Muchos se perfeccionaron hasta convertirse en TOLTECAS, es decir: Seres civilizados y cultos que veneraban con acción creadora al Teotl, Ipalnemohuani, aquello por lo cual todos existimos: La energía cósmica.