toledano

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toledano, a

1. adj. De Toledo, ciudad y provincia de España.
2. s. Persona natural de esta ciudad o provincia.
3. adj. Se aplica a la noche que una persona pasa sin dormir.
Traducciones

toledano

/a
A. ADJToledan, of/from Toledo
V tb noche 1
B. SM/FToledan, native/inhabitant of Toledo
los toledanosthe people of Toledo, the Toledans
Ejemplos ?
La villa de Madrid organizó entonces una procesión por la curación del monarca y el cuerpo del Santo fue trasladado a esta localidad toledana.
Los restos mortales del rey fueron depositados en un sepulcro, que probablemente sería colocado en el presbiterio de la primitiva catedral toledana.
La primera es una variedad casi exclusiva de la región madrileña y de la vecina comarca toledana de Méntrida, cuando se elabora con mimo afloran en sus vinos unos aromas primarios impensables hace unos años en los blancos.
Sin embargo, la herejía adopcionista fue combatida por Beato desde su monasterio de Santo Toribio de Liébana, al par que defendió la independencia de la iglesia asturiana frente a la toledana y estrechó lazos con Roma y el Imperio Carolingio: En este sentido, Beato fue apoyado en su lucha contra la iglesia toledana por el Papa así como por Alcuino de York, estudioso anglosajón afincado en Aquisgrán con el cual cultivó una gran amistad.
Como ya se ha explicado, Bustarviejo y, por tanto, Segovia, limitaba con los señoríos del Arzobispo de Toledo. Ambos territorios tenían por frontera la Carrera Pública Toledana, que unía Toledo con Burgos.
Con los visigodos llegó una de las etapas de mayor esplendor para la ciudad, pues la constituyeron en sede de la corte, además que desde el siglo IV también era sede episcopal de relieve (se dice que su diócesis era la más importante de España tras la Toledana).
Por otra parte, Sebastián de Covarrubias, en su Tesoro de la lengua castellana o española (1611), afirmaba que la noche toledana era aquella que «se pasa de claro en claro, sin poder dormir, porque los mosquitos persiguen a los forasteros que no están prevenidos de remedios como los demás».
Tras el examen de los restos, el cardenal Enrique Plá y Deniel, arzobispo de Toledo, ordenó que el cadáver de Sancho IV fuera vestido con un hábito franciscano, y depositado de nuevo en su mausoleo del presbiterio de la catedral toledana.
La frase "pasar una noche toledana ", para indicar que no se ha dormido, puede hacer referencia a estos sucesos narrados, si bien otras fuentes hacen referencia al calor «agobiante».
Una vez obtenido el consentimiento de los Reyes Católicos, la capilla de Santa Cruz fue demolida y, los restos de los reyes allí sepultados, fueron trasladados a los sepulcros que el Cardenal Cisneros ordenó labrar al escultor Diego Copín de Holanda, y que fueron colocados en el nuevo presbiterio de la catedral toledana.
Numerosos autores han hecho referencia a la expresión «noche toledana» en sus obras, aunque con distintos temas, incluyendo Lope de Vega, que escribió una sátira de enredo y simulaciones, La noche toledana (1605), con motivo del nacimiento del príncipe Felipe III de Aragón.
Era allí casi tangible el silencio, el recogimiento casi palpable; la celosía amortiguaba la luz solar; ningún ruido venía de la desierta calleja toledana, y los cuadros oscuros, bituminosos, de negro marco, aumentaban la impresión de melancolía, como de indiferencia hacia la vida, que infundía aquel lugar.