Ejemplos ?
Olvidada del pasado, ebria aún del encuentro de la víspera, agoto todas las noches una vida de felicidad, una vida llena de amor.
La ocupación de esos distritos es fácil de lograr, pero durante 10 días, todas las noches, los centinelas reciben disparos y hay varios muertos.
ara los meses finales del año 1991 todo se había convertido en un torbellino en Venezuela. Había reuniones casi todas las noches, hasta la madrugada.
Todas las noches, en el Grand Splendid de Santa Fe, Enid y yo asistimos a los estrenos cinematográficos. Ni borrascas ni noches de hielo nos han impedido introducirnos, a las diez en punto, en la tibia penumbra del teatro.
Ya lo hemos probado. —¿E irás todas las noches a visitarme? Mientras cambiábamos así nuestras promesas oíamos los alaridos de mamá que debían ser violentos, pero que nos llegaban con una sonoridad inerte y sin eco, como si no pudieran traspasar en más de un metro el ambiente que rodeaba a mamá.
Su hijo heredó todos sus caudales, y vivía alegremente: todas las noches iba al baile de máscaras, hacía cometas con billetes de banco y arrojaba al agua panecillos untados de mantequilla y lastrados con monedas de oro en vez de piedras.
—Pues estás en el Bosque de los Duendes Juguetones; aquí todas las noches cuando sale el sol verde, danzamos y cantamos, para poder convencerlo de que no cierre la noche sus telones tan rápidamente.
Apenas se sentaba el conde, con las cartas en la mano, frente a uno de estos amigos, la suerte parecía soplar sobre su cabeza, y ellos no se cansaban de perder, invitándole a una partida todas las noches, como si le aguardasen por riguroso turno.
Todas las noches se sienta su sombra junto a mi lecho; y apoyándose en el pecho donde abrigo a su amor di, con presión que no calienta, con voz que apenas percibe mi oído que la recibe, me pregunta: «¿Me amas, di?» Y yo siento que mi aliento flaco y lento le responde: «¡Te amo, sí!» Y la sombra enamorada en mi frente un beso deja, y a pesar suyo arrastrada por la atmósfera se aleja, y exclama desesperada: «¡Me ama!, ¡le amo… y le perdí!
Siguiendo la rutina, creía que ser bueno significaba cumplir con los mandamientos de la Iglesia, rezaba todas las noches y como premio de mis virtudes (?) Esperaba la recompensa en el cielo.
oy no ha podido el techo quítame el sol, como todos los días; hoy no ha podido el techo quítame las estrellas, como todas las noches, porque hoy vino el Retrato.
Pensando así es como únicamente resulta comprensible que aquel contenido onírico que proporciona los estímulos orgánicos de intensidad no superior a la ordinaria no aparezca en todo sueño y en sueños todas las noches.