tirso


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tirso

(Del lat. thyrsus < gr. thyrsos, tallo de las plantas.)
1. s. m. HISTORIA Vara cubierta de hojas que suele llevar como cetro la figura de Baco y que usaban los gentiles en las fiestas dedicadas a este dios.
2. BOTÁNICA Inflorescencia simple o compuesta, más o menos densa, de flores pedunculadas que salen de un eje común y con forma aovada.

tirso

 
m. Vara enramada que servía de cetro a Dionisos.
Traducciones

tirso

thyrse

tirso

tirso
Ejemplos ?
El tirso es la representación de vuestra asombrosa dualidad, maestro poderoso y venerando, caro bacante de la belleza misteriosa y apasionada.
Si le llego a tener dentro de esta casa le haré que deje de blandir el tirso y de sacudir la cabellera, pues le separaré el cuello del tronco.
Así en las come- dias do Lope, Calderón, Moreto, Alarcón, Tirso y demás inge- nios de la edad de oro de las letras castellanas, vemos siem- pre aparecer galán y gracioso preparando al espectador, con una larga tirada de versos, al desarrollo del asunto.
Preguntaríamos a estos arrimones literarios que refunden trabajos ajenos si quieren hacer las comedias de Moreto, Tirso, etc., o si quieren hacer las suyas.
Franz Liszt. ¿Qué es un tirso? Según el sentido moral y poético, es un emblema sacerdotal en manos de los sacerdotes o de las sacerdotisas que celebran a la divinidad, cuyos intérpretes y servidores son.
Principado de Asturias ASTURIAS: VEGADEO: Grandas de Salime, Pesoz, San Martín de Oscos, Santa Eulalia de Oscos, San Tirso de Abres, Taramundi, Vegadeo, Villanueva de Oscos.
Jamás la ninfa exasperada por Baco invencible, sobre las cabezas de sus compañeras enloquecidas sacudió el tirso con tanto vigor y capricho como vos agitáis vuestro genio sobre los corazones de vuestros hermanos.
Había de Apamea dos hermanos, usados a vencer en todo esto, Tirso y Corimbo, y ambos a las manos del hijo de Oliver cayeron presto: venció a lanza al menor de los paganos, al otro con la espada fue funesto.
Falcón, primer Jefe del movimiento federalista nacional! Dado en el Cuartel General de Coro, a 21 de febrero de 1859. Tirso Salaverría
Yo a Mari-Ramírez doy esta cadena. Esto sirva de entretener solamente; no porque haya estas malicias, que por El sótano y el torno, Tirso escribe, mas no afirma.
La templanza, la justicia y la misma sabiduría no son más que purificaciones y hay buen motivo para creer que quienes establecieron las purificaciones distaban muy mucho de ser unas personas despreciables, sino grandes genios que ya desde los primeros tiempos quisieron hacernos comprender bajo estos enigmas que aquel que llegara a los infiernos sin estar iniciado ni purificado será precipitado al cieno; y aquel que llegara después de haber cumplido la expiación será recibido entre los dioses, porque, como dicen los que presiden los misterios: muchos llevan el tirso, pero pocos son los poseídos del dios.
La Bacante su peplo desciñe Que dos veces en púrpura tiñe La fenicia opulenta Sidón. Tibia noche sus sombras extiende, A la cumbre la virgen asciende, Y ya el báquico tirso empuñó.