Ejemplos ?
Y ahora que me acuerdo, no me envió los tirantes de goma que me ofreció para cuando llegara a Madrid, por haber cargado yo con la culpa de esconder las disciplinas del dómine, ni me pagó nunca dos reales y medio que le presté...
La paja de embarrar está cortada, el pisadero, punteado con la pala, las maderas, preparadas y clasificadas: todo está listo; y pronto sucede que se han parado los principales: cinco tirantes bien clavados, en hoyos hondos y pisados con esmero; encima de los cuales se pudo colocar, antes que anocheciera, la cumbrera.
Su bronceado cuerpo desnudo hasta la cintura, sus nervudos brazos con músculos tirantes como cuerdas, su poderoso pecho y sus anchos hombros sobre los cuales se alzaba echada atrás la descubierta cabeza con la faz convulsa por la cólera, formaban un conjunto tal de firmeza y resolución que los acometedores quedáronse suspensos un instante contemplándolo receloso, amendrentados por la fiereza de su ademán.
Otras veces cojo mi viejo violín y, resbalando suavemente el arco sobre las cuerdas tirantes, hago resonar en ellas algunos aires de mi tiempo, pareciéndome así que soy joven todavía y que el mundo rejuvenece conmigo, para no envejecer jamás.
Me acuerdo todavía de la tarde en que me sentí ya mal, de la situación de mi cama, del aspecto del cuarto vacío de muebles, de su aire frío y del número de tirantes del techo sin cielo raso.
Ni la casa, ni el carruaje, ni toda la ostentación que te ofrezco, te asombren ni te acobarden; soy el mismo Fulano de la villa... el que te debe dos reales y medio y unos tirantes de goma.
Fue a visitarlo como buen vecino; se le ofreció para lo que precisara; no dejó de prestarle algunos servicios; le enseñó a sacar provecho del famoso monte, sin destruirlo, vendiendo gajos a los vecinos que, todos ahora también querían monte, y leña, y estacones y, con el tiempo, tirantes y cumbreras, y cuando las relaciones entre ambos se hubieron otra vez vuelto amistad, el vasco atropelló.
Muy largas y tiesas las guías del bigote —que disminuían indefinidamente hasta rematar en un solo pelo rubio, tan delgado, que no era fácil ver dónde terminaba—, parecían tener las mejillas tirantes con su peso, violentando también las cisuras de la boca.
"Drang" en el original. 19. "Acsheltraegerei" en el original, "que lleva tirantes". 20. Friedrich Adolf Wilhelm Diesterweg (1790-1863), filólogo alemán y crítico educativo, director de una academia para profesores en Berlin en 1832.
Al lado opuesto, el padre de ella jugaba tresillo con dos o tres amigos de don Basilio, sencillos congresistas de provincias lejanas, que vestían casacas muy apretadas, cuellos muy tiesos, trabillas muy tirantes, y por último usaban unas manos tan negras y toscas, que se conocía cuáles habían sido sus antecedentes.
Formaban el resto de su vestido una piel de oso y grandes botas, mientras los hijos iban con el cuello descubierto y pantalones sin tirantes, pues eran hombres de pelo en pecho.
22º Item, dijeron que por cuanto esta ciudad tiene el monte de Uyombicho para proveimiento de leña y madera, y algunos indios y españoles lo talan y cortan de tal manera que en breve tiempo no ten(d)rá esta Ciudad leña, ni madera, ni de donde traerla, a causa de la dicha (maniobra en) desorden; por tanto ordenaron y mandaron que de aquí en (en) adelante ninguna persona español, ni indio no corte en el dicho monte tirantes...