Ejemplos ?
En ciertas zonas de la Cantabria más rural se emplea el -ucu. Cantabria es conocida popularmente como "la Tierruca". Este diminutivo tiene un uso muy restringido en el resto de España, donde habitualmente posee un carácter despectivo: ventanuco.
Desde entonces ha estado vigente y este término es especialmente utilizado por los cántabros que viven fuera de Cantabria, en otras partes de España, aunque también se utiliza dentro de la propia Cantabria para referirse de forma cariñosa a la Comunidad Autónoma. El nombre se popularizó a partir de la publicación de El sabor de la tierruca en 1882.
También ha aparecido en medios de difusión regionales como los periódicos El Diario Montañés y Alerta, y en su forma "mi tierruca" aparece en el Himno de Cantabria.
Parafarmacia y herboristería La Tierruca (Torrelavega). Mi bella tierruca, pasodoble del maestro Millán dedicado a Cantabria e interpretado por Jorge Sepúlveda, entre otros.
Bar La Tierruca (bar de tapas en Madrid). La Tierruca (poema de Virgilio Dávila). Centro Superior de Estudios Internacionales Naturopáticos La Tierruca (Torrelavega).
Ejemplos del uso del apodo dentro y fuera de Cantabria: Sonidos de la 'Tierruca' (festival musical de Santander). Restaurante La Tierruca (restaurante de comida cántabra en Valencia).
De la tierruca: poesías montañesas (libro de José Antonio Balbontín; Universidad de Cantabria, 1999). El sabor de la tierruca (libro de Pereda de 1882).
Otros ejemplos de la obra de Guijo en Madrid se encuentran en las calles Altamirano, 10; Princesa, 57; Roma, 50; Piamonte, 10; y diversos establecimientos con obra de azulejo clásico como la vaquería "La Tierruca" (en Monte Igueldo, 103), "La Andaluza" (en Muñoz Grandes, 2), la frutería de Espíritu Santo, 40, o la antigua huevería de San Vicente Ferrer, 28 (junto a la farmacia Juanse).
Según El Diario Montañés (19/04/2005) el libro “ridiculiza sus malas infraestructuras de comunicación, la idiosincrasia de ese cántabro que se apega a su tierruca, un territorio que se presenta marcado por los atentados contra el medio ambiente”.
José Mª de Pereda en su novela "El sabor de la tierruca" 1882 describe una magosta en Cumbrales (Polanco) donde los jóvenes lugareños hacían acopio de castañas en la frondosa castañera junto a la mies y tras hacer una hoguera, ponían a asar las castañas que entre risas y tiznes iban comiendo a la vez que danzaban alrededor de la hoguera.
Este escritor, enmarcado en el realismo de tendencia regionalista, ambientó en esta localidad de Polanco la novela El sabor de la tierruca, reflejando los barrios y paisajes de la zona, así como las costumbres y el habla local de sus paisanos.
Sin embargo, la sinonimia entre las expresiones La Montaña y La Tierruca, entendidas como nombres propios, es palpable en diversos textos de ficción y de no ficción; un ejemplo es el libro El valle de Ruiseñada, de 1909.