testarudo


También se encuentra en: Sinónimos.

testarudo, a

adj./ s. Que mantiene una actitud o idea con obstinación es tan testarudo que no cambiará de opinión. empecinado, obcecado, tozudo

testarudo -da

 
adj.-s. Porfiado, terco.

testarudo, -da

(testa'ɾuðo, -ða)
abreviación
persona que no cambia de opinión o actitud aunque se le den razones convincentes en su contra Es muy testarudo y no habrá nada que lo haga cambiar de parecer.
Traducciones

testarudo

eigensinnig, stur

testarudo

عَنِيد

testarudo

tvrdohlavý

testarudo

stædig

testarudo

stubborn

testarudo

itsepäinen

testarudo

têtu

testarudo

tvrdoglav

testarudo

頑固な

testarudo

고집 센

testarudo

koppig

testarudo

sta

testarudo

uparty

testarudo

teimoso

testarudo

envis

testarudo

ดื้อ

testarudo

inatçı

testarudo

bướng bỉnh

testarudo

顽固的

testarudo

ADJstubborn, pigheaded

testarudo-a

a. hardheaded, stubborn, headstrong.
Ejemplos ?
Discutirás lo que sabes, nunca lo que ignores. Ser obcecado, necio o testarudo, cuando sabes que estás equivocado, es vergonzoso.
Como el niño era testarudo, no quiso darse por convencido, pero hubo de ceder ante las reprensiones de su padre que le prohibió molestar a los gorriones.
Con un poco de incomodidad llegamos a examinar los papeles sin Bartleby, aunque a cada página, Turkey, deferentemente, daba su opinión de que este procedimiento no era correcto; mientras Nippers, retorciéndose en su silla con una nerviosidad dispéptica, trituraba entre sus dientes apretados, intermitentes maldiciones silbadas contra el idiota testarudo de detrás del biombo.
Por de plonto, sepan esos gubiernos que Tremontorio no güelve más a la mar con esa ley. Y no volvió el testarudo veterano. Las redes le dieron para casa y pan, y el canon de su lancha para compaño.
Seturas, a pesar de su afición, que era tal que le obligaba con frecuencia a negarse a hacer la partida a los jugadores de naipes y de bolos, no había formado una opinión política sobre un cuerpo más o menos sólido de doctrinas: en su afición era ciego y testarudo, y estaba tan encarrilado en la senda del periódico, que hubiera creído insultar la razón dudando una sola vez de sus declamaciones.
Como Perico sabía que los presentes de los Santos Reyes Magos corresponden a la conducta de los niños, se daba por muy satisfecho con el caballito y el carrito, pues recordaba que alguna que otra vez, si no había hecho enfadar a sus padres, en cambio no había sido todo lo diligente que debía en el cumplimiento de sus órdenes; pero Pablito, que era muy perezoso y bastante testarudo, defectos ambos muy malos, les había dado más de un motivo de disgusto; lo que no era obstáculo para que se creyera mejor que su hermano y esperara hallar más juguetes al lado de su zapatito.
Pero tanto estiró la cuerda que, a la postre, vino el estallido, y reventó y se armó la tremenda. El Visitador era testarudo, no cejó un ápice y siguió ajustándonos las clavijas como a guitarra ajena.
En la cáscara de la castaña había escrito: «Modestia.» Pablito se apresuró a abrir la suya y dentro sólo halló un papel con estas letras: «Testarudo.» La segunda castaña que había en el zapatito de Pablito se abrió a su vez y apareció un carrito pintado de amarillo y encarnado...
Pero Pablito aprovechó la lección, dejó de ser testarudo, perdió el defecto del egoísmo, fue muy obediente, y al año siguiente halló el zapato lleno de juguetes, lo mismo que su hermano.
Landázuri era, pues, el coco del alcalde y de la audiencia. No produjo Zaragoza aragonés más testarudo y camorrista. En 1797 el escribano D.
La advertencia devolvió al reig su seriedad; pero le cargaba que aquel bicho insignificante sacara a colación a cada momento el nombre del pescador, y quiso vengarse. -¿Que tú corres más? -dijo con su expresión de jaque testarudo-. Eso pronto se verá.
-Bueno; quizás... es muy difícil; don Justo es hombre bueno, pero muy testarudo, cuando se trata de robos de hacienda. En fin, deme la plata y haré lo posible; por tal que, por otra parte, se comprometa a acompañarnos cuando haya alguna otra elección.» El paisano lo prometió todo, sacó del tirador el rollo, y al remitírselo al juez, pidió tímidamente un recibito.