terror


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terror

(Del lat. terror.)
1. s. m. Miedo intenso sentí terror al entrar en aquella lúgubre casa. pavor
2. Cosa o persona que produce miedo intenso la banda callejera es el terror del barrio. pánico
3. CINE, LITERATURA Género literario o cinematográfico cuyo objetivo es provocar en el lector o espectador este sentimiento de miedo si veo películas de terror después tengo pesadillas.
4. POLÍTICA Conjunto de métodos expeditivos de justicia revolucionaria y contrarrevolucionaria las víctimas de la dictadura vivieron en las cárceles el terror.
5. HISTORIA Época de la revolución francesa en que estos métodos eran frecuentes.

terror

 
m. Miedo extremo, pavor.
Persona o cosa que lo infunde.
terror pánico Miedo invencible e inesperado que acomete esp. a las multitudes ante un peligro real o imaginario.

Terror

 
hist. Período de la Revolución Francesa que se inició el 5 de septiembre de 1793 caracterizado por la hegemonía de los sans-culottes radicales y la represión contra los enemigos de la revolución. Acabó con la caída y muerte de Robespierre el 27 y 28 de julio de 1794.

terror

(te'roɾ)
sustantivo masculino
1. sensación de angustia ante un peligro real o imaginario muy intensa Sintió terror cuando entraron a robar a su casa.
2. persona o cosa que provoca esa sensación Las brujas fueron el terror de su infancia.
Sinónimos

terror

sustantivo masculino
pavor, pánico, horror*, espanto, miedo, fobia.
Terror, pavor y pánico aluden a un miedo muy intenso; espanto se utiliza cuando el miedo se asocia con un susto.
Traducciones

terror

terror, dread

terror

Terror

terror

terreur

terror

terreur

terror

terror

terror

الارهاب

terror

terror

terror

恐怖

terror

恐怖

terror

Teror

terror

terror

terror

טרור

terror

terror

terror

SMterror
película de terrorhorror film
me da terror pensar que tengo que hablar con élthe thought of having to speak to him terrifies me, it terrifies me to think I have to speak to him
terrores nocturnosnightmares

terror

m. terror; panic.
Ejemplos ?
Loco de terror, arranqué la cogulla del enmascarado sentado en la silla vecina: la capucha de terciopelo verde estaba vacía, vacía la capucha de las otras máscaras sentadas a lo largo del muro.
En medio del terror que me quitó la vista, observé que el árbol en que yo estaba atado se estremecía ligeramente y que mis ligaduras se aflojaban.
Reinaba, pues, el terror entre la gente tonsurada, que sólo bien provista de armas y con escolta se atrevía a asomar en romerías y ferias, cuando acertó a tomar posesión del curato de Treselle un jovencillo boquirrubio, amable y sociable, eficazmente recomendado por el arzobispo a los señores de diez leguas en contorno.
Y el médico de Vilamorta, el célebre Tropiezo, repetía con una especie de cómico terror: -Mala rabia me coma si no tenemos aquí un centenario de esos de quienes hablan los periódicos.
Los republicanos disparaban contra la tropa desde la esquina de la calle de Peregrinos y la tropa disparaba contra los republicanos desde la Puerta del Sol, de modo y forma que las balas de una y otra procedencia pasaban por delante de las ventanas del referido piso bajo, si ya no era que iban a dar en los hierros de sus rejas, haciéndoles vibrar con estridentes ruidos e hiriendo de rechazo persianas, maderas y cristales. Igualmente profundo, aunque vario en su naturaleza y expresión, era el terror que sentían la madre...
-gritó García de Paredes con tal voz, con tal actitud, con tal fisonomía, que, unido este grito a la inmovilidad y silencio de los veinte franceses, impuso frío terror a la muchedumbre, la cual no se esperaba aquel tranquilo y lúgubre recibimiento.
-¡están envenenados!... Un grito simultáneo de terror y admiración salió del pecho de los españoles. Dieron éstos un paso más hacia los convidados, y hallaron que la mayor parte estaban ya muertos, con la cabeza caída hacia adelante, los brazos extendidos sobre la mesa, y la mano crispada en la empuñadura de los sables.
¡Estoy envenenado! Y a un segundo esfuerzo para incorporarse, se le erizó el cabello de terror; no había podido ni aun moverse. Ahora la sensación de plomo y el hormigueo subían hasta la cintura.
¡Qué es sino un mísero, diminuto y maniatado ser por los reglamentos y el terror, un maquinista de tren del cual se pretendiera exigir calma al abordar un cierto empalme!
Imposible negar que nuestra atmósfera estaba radicalmente afectada; su composición y las posibles modificaciones a que podía verse sujeta constituían ahora el tema de discusión. El resultado del examen produjo un estremecimiento eléctrico de terror en el corazón universal del hombre.
El niño lanzó una exclamación de asombro, dio media vuelta y escapó sin saber qué dirección tomaba, llamando a su madre con gritos inarticulados, llorando, tropezando, con su tierna piel cruelmente desgarrada por las zarzas, su corazoncito palpitando de terror, sin aliento, enceguecido por las lágrimas, perdido en el bosque.
Aunque de una serenidad a toda prueba, tiene terror a los perros rabiosos, a causa de cierta cosa horrible que presenció en su niñez.