terrateniente


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terrateniente

(Del cat. terratinent.)
s. m. y f. SOCIOLOGÍA Persona que posee terrenos o fincas rurales extensos el terrateniente contrató a varios jornaleros. hacendado

terrateniente

 
com. Dueño de tierra o hacienda.

terrateniente

(terate'njente)
sustantivo
persona que posee extensas propiedades rurales Un grupo de terratenientes solicitó un subsidio estatal.
Sinónimos

terrateniente

cosustantivo masculino
Traducciones

terrateniente

landowner, landholder

terrateniente

majitel pozemků

terrateniente

jordejer

terrateniente

Grundbesitzer

terrateniente

maanomistaja

terrateniente

zemljoposjednik

terrateniente

地主

terrateniente

토지소유자

terrateniente

landeigenaar

terrateniente

grunneier

terrateniente

jordägare

terrateniente

เจ้าของที่ดิน

terrateniente

toprak sahibi

terrateniente

địa chủ

terrateniente

地主

terrateniente

地主

terrateniente

SMFlandowner
Ejemplos ?
En la segunda mitad del Siglo XVIII, algunos mayorazgos adquirieron títulos nobiliarios, otorgados por la Corona para solventar problemas económicos. Se conformó un sector terrateniente y latifundista cerrado, que generó inequidad.
En aquella vasta región, y posteriormente en Perú y Alto Perú, los ejércitos bolivarianos, y guiados según esta estrategia, asumieron funciones y cumplieron tareas políticas no convencionales, contradiciendo en repetidas ocasiones las exigencias de la élite terrateniente criolla.
La tendencia democrática-radical Si el liberalismo moderado pretendía introducir las reformas anticolonialistas sin provocar grandes conmociones sociales, y sobre la base de un sistema político que respondiera por completo a los intereses de la clase terrateniente, y la tendencia liberal republicana (o bolivariana) se mostraba más dispuesta a alterar el estatus quo social con tal de garantizar el desarrollo progresista a los nuevos estados, la democracia radical intentaba liquidar el antiguo régimen “a la manera plebeya de los jacobinos”.
Se operó inclusive una original sustitución en el papel de las fuerzas revolucionarias: los elementos más avanzados de la élite terrateniente comprendieron la necesidad de ciertas transformaciones burguesas, mientras el jacobinismo criollo, apoyándose en las masas campesinas por lo regular, suplía la carencia de una pequeña burguesía democrática.
Los ideólogos de la reforma liberal devendrían ahora protagonistas de primera línea en la lucha política, aunque el liderazgo efectivo de las masas y la propia conducción del movimiento descansara a veces en las manos de la facción terrateniente-burguesa interesada en acelerar las transformaciones socio-económicas.
Por otro lado, en todas partes el ala terrateniente terminó por imponer su hegemonía, despojando al proyecto liberal de sus contenidos democráticos y auspiciando la integración de una nueva oligarquía, a escala nacional y no solamente local (Roca en Argentina, Porfirio Díaz en México).
El acaudalado terrateniente la conserva hasta 1858, cuando según la versión de Néstor Moncada, pasa en nueva donación a la Diócesis de Guayaquil, esta la mantiene en su poder quince años más y luego la vende en cinco mil pesos al Gobierno Peruano.
En el primer caso, un clima de relativa prosperidad favoreció la tendencia a los cambios pacíficos (Chile); en el segundo, las profundas desigualdades en el desarrollo regional y su correlato político: el antagonismo entre federalistas y unitarios, provocaron prolongadas luchas civiles (el Río de la Plata); en el tercero, el peso específico de las aristocracia terrateniente aplazó (Bolivia, Ecuador) o hizo estallar el enfrentamiento liberal-conservador bajo la forma de una devastadora guerra campesina (Venezuela), o un movimiento de inspiración liberal que dividió al país en dos campos antagónicos: el de la reacción clerical-conservadora y el de los partidarios de La Reforma (México).
Para facilitar una visión rápida de lo que puede calificarse como panorama general del liberalismo latinoamericano en el siglo XIX, y sin ignorar el desfase histórico e ideológico que se observa en el caso de algunos países y figuras individuales, como sucedió con la tardía maduración del pensamiento liberal en Bolivia y Ecuador (Montalvo), incluimos el siguiente esquema: Liberalismo ilustrado (1810-1830) criollo-terrateniente contractualismo (Rousseau) (fetichismo constitucional) optimismo histórico Liberalismo romántico (1830-1850) pequeño burgués realismo social solidarismo ético rasgos utópicos Liberalismo maduro (1850-1870-80) burgués-democrático realismo social plenamente identificado con el mito liberal.
Liberalismo oligárquico (1870 a 1900) burgués terrateniente liberal-conservador positivista-evolucionista determinismo ético La Habana, febrero de 1991 La especificidad del hecho nacional en ese continente deriva de que una gran ola de revoluciones inspiradas en las ideas democrático liberales de la burguesía europea hizo surgir toda una constelación de estados independientes cuando de este lado del océano las llamadas formaciones nacionales se hallaban todavía en un estado incipiente.
Pero ahora llegaba el momento del drama que en ocasiones pasó a tragedia: el terrateniente en cuya posesión vastísima había venido formándose y creciendo sin su previa autorización aquel nuevo núcleo, no estaba conforme con su permanencia (porque era propicio al abigeato, o simplemente porque le espantaba los ganados o le privaba de aguadas, etc.) y reclamaba inmisericorde el desalojo.
Ambas respondían a las aspiraciones de la élite terrateniente criolla, que desde hacía tiempo aspiraba librarse, por una vía u otra, de la tutela ejercida sobre ella por la burocracia peninsular.