terciopelo

(redireccionado de terciopelos)
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terciopelo

s. m. TEXTIL Tela de seda o algodón, suave y con fino pelo por una de sus caras forró los sofás con terciopelo.

terciopelo

 
m. Tejido cuya superficie se presenta cubierta de fibras dispuestas perpendicularmente al mismo, formando dibujos o canales, o completamente lisa.

terciopelo

(teɾθjo'pelo)
sustantivo masculino
textile tela tupida y vellosa usada en la confección de ropa y en tapicería El presentador del programa llevaba un traje de terciopelo azul.
Sinónimos

terciopelo

sustantivo masculino
Traducciones

terciopelo

velvet

terciopelo

Samt

terciopelo

velours

terciopelo

velluto

terciopelo

samet

terciopelo

fløjl

terciopelo

βελούδο

terciopelo

sametti

terciopelo

baršun

terciopelo

ビロード

terciopelo

벨벳

terciopelo

fluweel

terciopelo

fløyel

terciopelo

aksamit

terciopelo

veludo

terciopelo

бархат

terciopelo

sammet

terciopelo

ผ้ากำมะหยี่

terciopelo

kadife

terciopelo

vải nhung

terciopelo

天鹅绒

terciopelo

天鵝絨

terciopelo

קטיפה

terciopelo

SMvelvet
Ejemplos ?
No aprisionan los corceles guanteletes ni escarcelas, sí terciopelos y pieles, y ellos van libres y fieles sin temor a las espuelas.
Por fin entre aquel maremágnum de rasos, terciopelos, encajes y sedas, apareció una bata negra, lisa, completamente lisa, algo pasada de moda, ..
El escaparate (si con tanta pompa ha de calificarse la delantera de Bonaret) luce -en lugar de crujientes sedas y muebles terciopelos, cacharros artísticos o sombreros recargados de plumas- algunas sartas de cuentas verdes, cajitas de cartón llenas de abalorio, naipes bastos, tijeras enferrizadas, navajillas tomadas de orín, madejas de felpa y estambre para bordar...: todo atrasado de fecha medio siglo, cubierto de un tul gris por el polvo; en términos, que los ojos perspicaces y burlones de los ociosos marinedinos comprobaron diariamente los progresos del tapiz que tejía una gruesa araña, muy pacífica, en el ángulo izquierdo del escaparate.
Dió en un resorte por fin, Saltó la tapa, y un niño Topó como un serafin, Mostrando origen no ruin Sus vestiduras y aliño. Ricos encajes traia Y ricas prendas sobre él, Y en terciopelos yacia, Aunque asi espuesto venia Sobre tan debil bajel.
La Alameda entonces sería cual una especie de jardín de encantamiento con tanto brial de brocado, con tanto manto de tafetán de Florencia, con tanto encaje de Flandes, con tantas plumas y sombrerillos, con tantas ropillas de varios y risueños terciopelos o de espléndidos y brillantes rasos, con tantas calzas de diferentes colores, con tantas capas bordadas.
Y tú mi sultana eres; Que desiertos mis salones están, mi harén sin mujeres, Mis oídos sin canciones. Yo te daré terciopelos Y perfumes orientales, De Grecia te traeré velos, Y de Cachemira chales.
Allí descansan en nidos de tibios terciopelos las esmeraldas y los diamantes; allí reposa la ociosidad y sueña la lujuria, acariciadas por el hilo de Holanda y las sedas de Oriente y los encajes de Inglaterra; allí se ocultan las delicias y los tesoros todos del mundo.
Aquel moro que promete con altivez mahometana en su oculto gabinete dar a una esquiva cristiana, riquísimos terciopelos y perfumes orientales...
En los otros, que hermosean reposteros y damascos, los grandes, con sus señoras y los nobles cortesanos, ostentan soberbias galas, terciopelos y penachos; las damas y caballeros llenan los segundos altos, y de fiesta gran gentío los barandales y andamios, jardín do a impulso del viento ondean colores varios.
Desde ese momento, todo lo bueno o deseable, por encima de lo que pudiera servir para la mínima subsistencia de los trabajadores, fue sistemática y exhaustivamente recogido por los capitalistas, para ser intercambiado con países extranjeros por oro y gemas, sedas, terciopelos, y plumas de avestruz, para los ricos.
Los cascos y coseletes de la indómita Cantabria, de los fieles castellanos las dobles cueras y calzas; las fulgentes armaduras, de los infanzones gala, del ligero valenciano los zaragüelles y mantas; de chistosos andaluces los sombrerones y capas, y las chupas con hombreras y con caireles de plata; los turbantes granadinos, jubas, albornoces, fajas; los terciopelos y sedas de vestes napolitanas; de la Bélgica los sayos con sus encajes y randas; los milaneses justillos con las chambergas casacas, y las esplendentes plumas teñidas de tintas varias, con los arcos y las flechas que el cacique indiano gasta, forman un todo indeciso que cubre la extensa plaza de movibles resplandores, de confusión bigarrada.
-Experiencias muertas. -Lujo de terciopelos en el jacal de una ciudad perdida. -Papá y mamá rodeada de sus hijitos a la hora del desayuno tal como aparecen en los anuncios de pan o mermelada.