terciana

(redireccionado de tercianas)

terciana

1. s. f. MEDICINA Fiebre intermitente que aparece cada tres días.
2. terciana de cabeza MEDICINA Cefalea, dolor de cabeza intermitente.

terciana

 
f. pat. Forma de fiebre intermitente que aparece cada tres días.
Traducciones

terciana

SFtertian (fever)
Ejemplos ?
Tajuña y á la falda de un cerro inmediato á una vega formada entre dos barrancos y llamada la vega de Tajuña, con buenas vista y saludable, pues solo se padecen algunas tercianas: tiene 40 de buena construcción, entre las que se halla la de ayunt., con cárcel en la misma; de un solo piso las mas, y de 12 aá 15 varas de altura: entre ellas hay 3 mas regulares, y son: la del marqués de Torrejón, mal cuidada; la de los Medranos de Guadalajara; y la de las Bedoyas de Brihuega, perfectamente reparadas: escuela de primera educacion desempeñada por el sacristan, que percibe 9 fa.
Y vos, so almártaga, ¿pa qué consentites esos enredos? La cara se le desencajó; le temblaban los labios como si tuviera tercianas.
Iwa, que así se llamaba el polaco, según me contó luego la viejecita, llevaba ya seis meses de tercianas, y estaba muy débil, muy delgado, casi hético.
-¿Cómo es eso, mujer? ¿Pues qué, tu marido no lo ganaba antes que le acometiesen las malvadas tercianas? -Sí, señora, tía Manuela, y su jergoncito, sus almohadas, sábanas y manta tenían mis niñas; pero mi suegro, que era viudo, vino malo del campo, ¿y dónde había de parar sino en casa de su hijo?
que está ya del todo curada de su locura; pero empleando para ello las precauciones necesarias a fin de que no se aperciba de qué lugar sale, pues la hemos hecho creer que se halla en una casa de campo a seis leguas de Lima, donde la hermana María y yo estamos convaleciendo, y la trajimos a ella enferma de tercianas a la cabeza.
¡Figúrese usted!... ¡Un hombre fino, un joven hermoso y blanco como una mujer, un enfermo, después de seis meses de tercianas!...
Pero Ramón, la gallina, el enclenque sietemesino, alternando entre las tercianas y el reumatismo, tuvo energía por la primera vez de su vida, y a escondidas de su madre, se vendió, liquidó con don Pedro, y el precio de su sacrificio sirvió para pagar las rentas atrasadas y la corriente.
Con su descubrimiento vino a Lima y lo comunicó a un jesuita, el que, realizando la feliz curación de la virreina, hizo a la humanidad mayor servicio que el fraile que inventó la pólvora. Los jesuitas guardaron por algunos años el secreto, y a ellos acudía todo el que era atacado de tercianas.
La hermana Teresa, dice, que tuve unas horribles tercianas al cerebro; que deliraba y que los médicos ordenaron mi traslación a este valle, tanto con la esperanza de curarme, como por ocultar a mi pobre mamá enferma, el estado en que yo me encontraba.
Tan al pie de la letra tomaba esto de la rueda, que dos o tres veces que tuvo tercianas soñó que tenía dientes por todo el cuerpo, y delirando dijo a su mujer: -Dejad todas esas medicinas; lo que yo necesito es aceite, que me unten, que me den la unción y veréis cómo corro.
Usted tiene a sus hijas casadas y establecidas, y aunque pobres, mientras trabajar puedan, no le ha de faltar a usted y a su padre el pan; pero yo, que tengo a mis niñas chicas y a mi marido desde tres meses con tercianas, sin tener para que duerman mis hijitas más que el suelo pelado, sin una mala manta con que abrigarles, de manera que de arrecidas me se van a morir en diciendo el frío: ¡aquí estoy!
Así, José mató a Francisco en tiempo de la montonera. Y así, el abuelo pilló las tercianas el verano de los membrillos. Por lo demás, el campesino forma un almanaque meteorológico con sujeción a las cabañuelas, o sea al mejor o peor tiempo que reina en cada hora de los primeros doce días de agosto.