tercelete

tercelete

s. m. ARQUITECTURA Nervio suplementario de las bóvedas de crucería, que arranca del ábaco del capitel para terminar en las cadenas.
Ejemplos ?
Las bóvedas son de crucería con profusa complicación, distintas unas de otra, excepto las simétricas de las naves laterales, que son iguales dos a dos. El primero, tercero y cuarto tramo de cada una de las naves laterales se cubre con bóveda de tercelete con tracería recta.
La bóveda del ábside es estrellada de seis puntas, enlazando con la del primer tramo de la nave principal. La del segundo tramo es polar, de tercelete con círculo pequeño y un cuadrado grande girado.
Fechado en los primeros años del siglo XVII. El bajo coro está formado por bóveda de tercelete y contraterceletes. La iluminación se realiza a través de huecos abocinados, el del segundo tramo con rosetón.
Decoración calada representación hagiográfica sobre peanas y decoración zoomorfa y antropomorfa. Bóvedas nervadas se rompe el tercelete más complicado pero sigue siendo gótico.
El interior del templo se resuelve mediante cobertura en bóvedas de crucería gótica diversa, sobre cuatro gruesas columnas renacentistas centrales y pilastras en los lados. Es una bóveda de tipo estrellado de cuatro puntas, un tercelete que se repite nueve veces sobre otras tantas "capillas".
Construida a principios del siglo XVI y ampliada en el XVIII, consta de una nave dividida en tres tramos incluyendo una cabecera cuadrada más baja y estrecha. El coro se sitúa sobre una crucería de tercelete y presenta una sillería para 14 asientos, y un órgano rococó del siglo XVIII.
La tercera dispone de un rectángulo medio entorno al polo. La cuarta es de tercelete con combados. El coro ocupa el último tramo de la nave central, se encuentra sobre un arco escarzano.
Desde mediados del Siglo XIV los arquitectos experimentaron nuevas soluciones, aumentando el número de nervios secundarios, dando lugar a bóvedas mucho más decorativas, como las de tercelete, las de nervios combados, etc., pero siendo todas variaciones de la bóveda de crucería, de formas estrelladas.
La entrada se realiza por un arco apuntado y desde ella hay acceso a la rampa de las profesiones y a la capilla mayor. Se cubre con una bóveda de tercelete adornada en los enjarjes y clave por escudos sin armas.
A partir del Románico fue haciéndose común abovedar las naves en piedra, primero con simples bóvedas de cañón o de arista, llegando a extremos de sofisticación en el Gótico (bóvedas de crucería, de tercelete, y tracerías complejas).
Las bóvedas de las naves son de arista y la bóveda central correspondiente al crucero es de tercelete, siendo por tanto la de mayor belleza.