tembloroso

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tembloroso, a

1. adj. Que tiembla llegó llorando, nervioso y tembloroso. temblón
2. Se aplica a la voz entrecortada su voz temblorosa indicaba su nerviosismo.

tembloroso -sa o tembloso-sa

 
adj. Que tiembla mucho.

tembloroso, -sa

(temblo'ɾoso, -sa)
abreviación
que se agita o tiembla Contaba los hechos con voz temblorosa.
Sinónimos

tembloroso

, temblorosa
Traducciones

tembloroso

roztřesený

tembloroso

usikker

tembloroso

wackelig

tembloroso

shaky

tembloroso

hutera

tembloroso

tremblant

tembloroso

drhtav

tembloroso

よろよろする

tembloroso

떨리는

tembloroso

beverig

tembloroso

oppskaket

tembloroso

drżący

tembloroso

trémulo, trêmulo

tembloroso

skakig

tembloroso

สั่นคลอน

tembloroso

bitkin

tembloroso

run rẩy

tembloroso

虚弱的

tembloroso

ADJ
1. [persona] (por miedo) → shaking, trembling; (por frío) → shivering
con voz temblorosain a tremulous o shaky voice
2. [llama] → flickering

tembloroso -sa

adj tremulous, shaky (fam)
Ejemplos ?
Luego pienso en el coro De las alegres liras, En la copa labrada el vino negro, La copa hirviente cuyos bordes brillan Con iris temblorosos y cambiantes Como un collar de prismas; El vino negro que la sangre enciende Y pone el corazón con alegría, Y hace escribir a los poetas locos Sonetos áureos y flamantes silvas.
A veces un miembro palidecía y clavaba una mirada de sorpresa y de espanto en el dinero puesto al borde de la ventanilla, sin atreverse a tocarlo, pero un: -"¡Retírate!" imperioso de los capataces le hacía estirar la mano y coger las monedas con sus dedos temblorosos, apartándose en seguida con la cabeza baja y una expresión estúpida en su semblante trastornado.
Pero cuando llegó allá, se encontró con el mismo representante de la autoridad abismado, aniquilado, derrumbado, en su corralito, mirando con ojos húmedos y labios temblorosos, no una vulgar manada de yeguas, sino su propia tropilla de caballos, señor ¡sus caballos!
Así, pues, un hermoso día de abril, en que los pájaros y las flores se regocijaban porque un sol radiante iluminaba los pintorescos tejados de la coronada villa, Luisa, vestida de gro blanco y pieles de armiño, colocada en sus rubios cabellos la virgínea corona de azahar, de cuyos temblorosos pétalos parecían escapar brillantes gotas de rocío, entregaba su mano a Carlos; y no bien concluida la ceremonia, la joven cambiaba su cándido vestido por otro de viaje y se metía en el ferrocarril con su marido.
Junto a la muerta, cruzados los brazos y balbuciendo algunas oraciones con labios temblorosos luchaba la señora Catalina contra el sueño y el cansancio; en la habitación inmediata, la señora Micaela, rodeada de algunas vecinas y parientes, vestidas de negro, con los ojos enrojecidos, hacía la apología de la pobre difunta con acento trémulo y acongojado.
A partir de entonces, Ammi mostró un mayor respeto por las historias que contaba Nahum, y se preguntó por qué los perros de Gardner parecían estar tan asustados y temblorosos cada mariana.
Aún recuerdo el dulce lamento con que habló en mi oído, temblorosos los párpados y estremecida la boca que me daba el aliento con sus palabras: —No debía quererte...
Un vecino abrió la puerta de calle, se escucharon las voces de un diálogo, y Enrique y yo en la oscuridad de la galería, temblorosos nos estrechábamos uno contra otro.
Al frente se extendía la laguna tranquila, con su puente enarcado y los árboles temblorosos de la ribera; y más allá se alzaba entre el verdor de las hojas la fachada del palacio de la Exposición, con sus cóndores de bronce en actitud de valor.
Aquellos quince años entre las rosas -quince años, sí, los estaban pregonando unas pupilas serenas de niña, un seno apenas erguido, una frescura primaveral, y una falda hasta el tobillo que dejaba ver el comienzo turbador de una media de color de carne;- aquellos rosales temblorosos que hacían ondular sus arcos verdes...
Erdosain se levantó trabajosamente y cayó sobre una silla; Barsut estaba tan pálido que dos llamas parecían escapar de sus ojos. De los pómulos a las orejas, haces de músculos trazaban dos arcos temblorosos.
Yo comprendía que la noble señora buscaba herirme con su desdén, y un poco indeciso, me detuve en medio de la estancia. Mi orgullo levantábase en ráfagas, pero sobre los labios temblorosos estaba la sonrisa.