Ejemplos ?
La reflexión será México hoy es el mismo de ayer, México hoy es el mismo que un día antes de ese horripilante temblor, y pienso que no.
Son mi música mejor aquilones, el estrépito y temblor de los cables sacudidos, del negro mar los bramidos y el rugir de mis cañones.
Era Fray Ambrosio y el verle no dejó de regocijarme. Adelantóse haciendo sonar las espuelas, y con la diestra en la sien para contener un tanto el temblor de la cabeza.
En pocos años se hizo famosa en todos los bebederos de té que se encuentran yendo de Uxda a Rabbat y de Tremecen hasta Taza, la vieja ciudadela de los bandidos. Las danzas de esta mujer fea eran un temblor de rodillas y crótalos que exaltaban a los espectadores.
Nuestros maestros nos reunieron de inmediato y nos dijeron que no nos asustáramos. Cuando pasó el temblor, subimos al camión y regresamos a la escuela, donde nuestros padres nos esperaban ya.
A este dulce pensamineto su corazón inflamado, todo su cuerpo agitado de convulsivo temblor, de su Valentina hermosa fijo en la imagen estaba, y la insensata esperaba realización de su amor.
Al infeliz le entró temblor de nervios, y apenas si pudo hilvanar la excusa de que había cumplido órdenes de sus su- periores, y añadir que estaba llano á predicar devolviéndole á su señoría la sílaba.— No me devuelva usted nada y quédese con ella— continuó el General;— i ero sepa usted que yo, en castigo de su insolencia, le quito también la primera sílaba de su apellido, y entienda que lo fusilo sin misericordia el día en que se le ocurra iPirmar Zapata.
IX Lope de Agnirre el traidor Asusta y da temblor de nervios asomarse al abismo de la conciencia de algunos hombres. El sólo nombre de Lope de Aguirrc aterroriza.
Este día, sin comer, la gente se fue a la Compañía de Jesús, que todos estaban olvidados del sustento del cuerpo, y salió de allí una procesión con un crucifijo y la imagen del Niño Jesús y de Nuestra Señora de Copacabana y el Lignun Crucis y muchos relicarios en manos de sacerdotes, y anduvo todas las iglesias, hallándose en ellas grandes y pequeños, los rostros al parecer difuntos del desmayo, miedo y confusión, y de pies a cabeza cubiertos de ceniza, y a cada ruido o temblor les parecía era el último instante de su vida.
Ella tuvo un sentimiento confuso de lo que pasaba y de pronto su cuerpo se empezó a agitar por una risa que tardó en llegarle a la cara, como un temblor de tierra provocado por una causa desconocida.
Esta noche se quedó el pueblo, hombres y mujeres a velar y dormir, por las iglesias, queriendo acabar la vida en ellas, como veían tan portentosas señales y especialmente un temblor, el mayor que hasta allí se había oído, y hasta media noche llovió con gran fuerza ceniza de allí adelante disminuyó.
El lunes amaneció claro, pero no de suerte que se viese el sol, y a las tres de la tarde obscureció de todo punto, y por no estar el reloj concertado, como no lo andaba nadie, se entendió era de noche y se tañó a oración. A las cinco de la tarde volvió a aclarar aunque lloviendo ceniza, y para consuelo vino otro temblor grandísimo.