telera

(redireccionado de teleras)

telera

(Del lat. telum, dardo.)
1. s. f. Pieza usada para reforzar la unión de otras dos, a fin de que el conjunto quede indeformable. refuerzo
2. AGRICULTURA Travesaño que sujeta el dental a la cama o al timón del arado.
3. Cada uno de los maderos paralelos que forman las prensas de carpinteros, encuadernadores y otros artesanos.
4. Redil hecho con palos y estacas.
5. Travesaño de madera con que se enlaza el pértigo con los largueros de la escalera del carro.
6. TEXTIL Mecanismo usado en las hilaturas para transportar de forma automática las fibras entre dos puntos de trabajo.
7. MILITAR Tabla que une y afirma los tablones del armazón en las cureñas o soportes de los cañones de artillería.
8. NÁUTICA Palo con una fila de agujeros que sirve para mantener separados los cabos de una araña.
9. Cuba COCINA Galleta cuadrilonga y delgada.
10. Méx. COCINA Pan blanco, grande, de forma más o menos ovalada, con dos hendiduras a lo largo.

telera

 
f. Travesaño de hierro o de madera que sujeta el dental a la cama del arado o al timón.
Cada uno de los dos maderos paralelos de las prensas de carpinteros, encuadernadores, etc.
Redil formado por tablas.
Travesaño con que se enlaza el pértigo con los largueros de la escalera del carro.
Ejemplos ?
Estos incluyen españolas, bolos, pan de agua '", violines, estribos, cuernos,' 'pan de mesa' ',' 'virotes' ',' 'juiles' ', pambazos y teleras.
Las panaderías todavía dan empleo a muchos mexicanos, los panes blancos básicos como bolillos y teleras representa alrededor del 85% de todas las ventas.
De este modo y atizados por la miseria, muchos de los que pidieron el fin de las teleras ahora veían con buenos ojos su continuidad.
En este paraje se realiza desde 2007 el Festival de las Teleras, donde se exponen artesanías regionales en telar y se desarrollan números artísticos y musicales.
Por otra parte la intensividad de los trabajos en las minas ha originado diversos problemas ecológicos en épocas recientes, desde las protestas por las teleras a finales del siglo XIX hasta el desastre de Aznalcóllar en 1998, cuando una riada de lodos tóxicos provenientes de una mina de la empresa Boliden-Apirsa en la provincia de Sevilla afectó al río Guadiamar y parte de las aguas del Parque de Doñana.
Para los edificios sagrados fabrica la platería, como dice el monje Theophilo en su Diversarum Artum Schedula Ensayo sobre diversas artes, obra que pertenece cuando menos al siglo XIII: Para el adorno de los palacios y otros edificios, la platería fabrica vasos, copas, candelabros, espejos, canastillas que se regalan a las novias, vajillas con piedras, cubiertos, mangos de cuchillos, fruteros, teleras, fuentes, jarrones y otros muchos objetos destinados al servicio de la mesa.
A los bordes se destacan dos franjas de color sangre mestiza, y en el centro una figura compuesta por ocho rectángulos, que nos recuerda a los dibujos que las teleras imprimen en sus guardas.
El 4 de febrero de 1888, poco tiempo después de la llegada del nuevo mánager general Mr William Rich, una manifestación de mineros y agricultores que protestaban por los humos de las teleras y las míseras condiciones de trabajo fue duramente reprimida por el ejército.
Pero el gobierno, influenciado por la Compañía y periódicos conservadores como La Provincia (que había realizado casi una cruzada a favor de la minería) derogaban sistemáticamente toda ley municipal contraria a las teleras.
Pese a todo, las teleras no fueron prohibidas en España hasta años después, pues a pesar de que ese mismo año se promulgó un Decreto Real del ministro José Luis Albareda que instaba a su desaparición, no fue hasta el año 1907 cuando desapareció ese método de calcinación, siendo sustituido por la construcción de pequeñas fundiciones.
Las teleras (calcinaciones al aire libre del mineral pobre del cobre impuestas en España por el Marqués de Remisa décadas atrás) eran utilizadas en la zona desde principios de siglo pero con la llegada de los ingleses su uso aumentó considerablemente por lo que se cree que eran lanzados al aire en torno a 500 toneladas anuales.
El hecho tenía cierta resonancia nacional, y en la provincia la población se dividió entre «humistas» que defendían su utilización como símbolo de progreso y «antihumistas» que las criticaban por su elevadísima capacidad contaminante (de hecho, los humos procedentes de las teleras inundaban toda la comarca y en ocasiones eran visibles en la sierra de Sevilla e incluso Ayamonte y Portugal).