teórica

teórica

1. s. f. Conocimiento especulativo, ideal, considerado con independencia de toda aplicación práctica. teoría
2. MILITAR Parte de la instrucción militar en que se procura a los soldados conocimientos teóricos sobre táctica, armamento y otros temas.

teórica

  (del gr. theoriké)
f. Teoría (síntesis).

teórica

(te'oɾika)
sustantivo femenino
conjunto de principios fundamentales de una actividad aprender la teórica de una disciplina
Ejemplos ?
Me congratulo de planteamientos teóricos como los que ha hecho el compañero, pero en un sentido de hombre más viejo, me habría gustado que su concepción teórica hubiera concretado en problemas que la juventud chilena reclama.
Separar con una barrera absoluta, infranqueable, la propaganda teórica del ateísmo -- es decir, la destrucción de las creencias religiosas entre ciertos sectores del proletariado -- y el éxito, la marcha, las condiciones de la lucha de clase de estos sectores significa discurrir de modo no dialéctico, convertir en barrera absoluta lo que es sólo una barrera móvil y relativa; significa desligar por medio de la violencia lo que está indisolublemente ligado en la vida real.
Por eso, en La esencia del cristianismo sólo considera la actitud teórica como la auténticamente humana, mientras que concibe y fija la práctica sólo en su forma suciamente judaica de manifestarse.
Una vez abandonado el disfraz legitimista se hizo evidente que la justificación teórica de aquella empresa sólo podía encontrarse en el pensamiento revolucionario francés y anglo-norteamericano -plasmado en toda una serie de principios y modelos constitucionales.
Bueno, esta es la versión francesa porque llegó como regalo de cumpleaños, firmado por cierto por el mismo Dussel, La producción teórica de Marx; un comentario de Grundrisse.
59-64), se demuestra que la base teórica de sus ideas tiene su origen en el desconocimiento de los principios elementales de la «Economía política» burguesa, a saber, la relación entre la mercancía y el dinero, mientras que la superestructura práctica no es más que una simple reproducción de esquemas mucho más viejos y mejor desarrollados.
Si los aficionados rusos al sistema capitalista negasen la posibilidad teórica de tal evolución, yo les preguntaría: ¿acaso ha tenido Rusia que pasar, lo mismo que el Occidente, por un largo período de incubación de la industria mecánica, para emplear las máquinas, los buques de vapor, los ferrocarriles, etc.?
Quería pertrechar al proletariado con la arma teórica del conocimiento científico de la base en que descansan en la sociedad capitalista la dominación de clase de la burguesía y la esclavitud asalariada de los obreros.
Si los representantes de los «nuevos pilares sociales» negasen la posibilidad teórica de la evolución de la comunidad rural moderna, se podría preguntarles: ¿debía Rusia, lo mismo que el Occidente, pasar por un largo período de incubación de la industria mecánica para llegar a las máquinas, a los buques de vapor, a los ferrocarriles, etc.?
Paso, pues, inmediatamente a reducir a su expresión teórica más simple su dogma, que es siempre uno y el mismo, aunque lo repita bajo tantas formas diversas.
Pero todavía en los tiempos de la otra República, es decir de la teórica, y a pesar de la ley que prohíbe en las escuelas el uso y abuso del jarabe de cuero, alcanzamos en Lima un profesor de latinidad (gran compositor de hexámetros y pentámetros que echaba a lucir en los certámenes universitarios), el cual podía dar baza y triunfo en lo de manejar azote y palmeta al mismísimo don Bonifacio, protagonista del verídico sucedido que voy a relatar.
Esta proposición es puramente teórica, confieso que la multitud y rapidez de los cambios requiere otras manos interventoras; pero siempre prueba que el comercio y el comerciante no son la misma cosa.