Ejemplos ?
Se encargaba platos para ella que luego no probaba, un día no bebía más que leche pura, y, al día siguiente, tazas de té por docenas.
Nos sirvió el té de la manera más amable, y siempre que me acercaba a ella para llevarle las tazas o para hacer circular las pastas me preguntaba bajo si D...
Si la bandeja se hubiese escurrido habría arrastrado en su caída gran cantidad de tazas, platillos, y una tetera que estaban agrupados su alrededor.
El té que bebía en frágiles tazas chinas...
El es el torerillo más salao y con más hígados que ha nacío de madre, y ella la chavalilla más graciosa que hay desde aquí a Lima, una cosa fenomená, más rechica que un carambuco, con los ojos como tazas, er talle como er de una avispa...
-No me extraña -respondió la madre-. Cuando uno, se ha tomado un par de tazas de infusión de flor de saúco, no hay duda de que se encuentra en las tierras cálidas.
Y mientras humeaban en las cafeterillas minúsculas la leche y el café, y brillaban alegres las tazas y el azucarero de Limoges, decorados con ligeras guirnaldas de violetas rusas, Solange se atrevió a interpelar a su institutriz, en tono zalamero: -Donc, madame...
Por eso salió muy ufano a la calle, reunió a los suyos, contólos uno a uno, miró a Cafetera con un poquillo de ternura, y con otra seña muy expresiva los arrastró a todos a la taberna de enfrente, en la que entró gritando: -¡Seis tazas de café y seis copas de anisao!
Por los canales andaban las canoas, tan veloces y diestras como si tuviesen entendimiento; y había tantas a veces que-se podía andar sobre ellas como sobre la tierra firme. En unas venían frutas, y en otras flores, y en otras jarros y tazas, y demás cosas de la alfarería.
Don Gaspar lo cogió entre sus brazos, lo llevó a su cuarto, lo cubrió de besos, rasgó la mortaja, lo vistió con un traje de raso carmesí, echole al cuello el collar de perlas y engarzó en sus orejas las arracadas de piedras preciosas. Así adornado, sentó el cadáver en un sillón cerca de la mesa, preparó dos tazas de hierba del Paraguay, y se puso a tomar mate.
Allí, allí tuvo principio este vasto movimiento político, que ha restituido sus títulos de ingenuidad a tantas tazas esclavas; este movimiento, que se propaga en todos sentidos, acelerado continuamente por la prensa y por las letras; cuyas ondulaciones, aquí rápidas, allá lentas, en todas partes necesarias, fatales, allanarán por fin cuántas barreras se les opongan, y cubrirán la superficie del globo.
Mi tía, sin ocuparse de mí, sacó del armario un delantal de peto, se lo puso, limpió ella misma las tazas, y después, cuando todo estuvo en orden y puesto en la bandeja, dobló el mantel, colocó encima las tazas y llamó a Janet para que se lo llevara todo.