tata


También se encuentra en: Sinónimos.

tata

(Del lat. tata.)
1. s. f. familiar Voz infantil con que se designa a la niñera.
2. familiar Voz infantil para referirse a la tía o a la hermana.
3. s. m. Amér. familiar Voz con la que se designa al padre y, de forma ocasional, al abuelo.

tata

  (voz latina)
f. fam.Nombre infantil con que se designa a la niñera.
Sinónimos

tata

sustantivo femenino
(col.)niñera*, orzaya, rolla, rollona (col.), chacha, aya, cinzaya (Álava y Burgos).
Traducciones

tata

tata

tata

tata

tata

تاتا

tata

tata

tata

塔塔

tata

塔塔

tata

Tata

tata

Tata

tata

Tata

tata

타타

tata

Tata

tata

A. SM (LAm) (= padre) → dad, daddy
B. SF (= niñera) → nanny; (= chacha) → maid
V tb tato
Ejemplos ?
Tiempo de la creación del mundo Sie: el agua Simte: la lechuza Suhuzy mny: la casa de los adornos del sol y de la guerra Sumguy: la tórtola Sumne: el pato Suquysca: la cerraja Tata: trompeta que llama a las grandes reuniones, hecha a partir de un caracol marino cubierto de finas láminas de oro Tegua: curandero Timaná: totuma ceremonial roja Titua: casa de las plumas Tymanca: el bledo Tymanzo: el gallinazo Tomsa: el ombligo Tyba: adulto y dueño del saber Tyhyquy: borrachero.
Durante los movimientos obrero de 1959 y estudiantil de 1968, el "Tata" (como era conocido entonces), fue estrictamente vigilado por el mismo PRI y la CIA para prevención de apoyo y simpatías por los movimientos izquierdistas que se oponían al tan autoritario y represivo gobierno priísta.
La gente sabrá disculpar... ¿Pero no siguen las cédulas?... FORTUNATO. -Se acabaron, tata. D. JUAN. ¡Bueno, a bailar, entonces!...
-Hizo bien, tata querido -gritó el hijo sin encono-; venga, viejo lo perdono por lo que tanto ha sufrido; por aura, tata, le pido que no la maldiga más, que si jue mala y audaz, por mí, perdónala, padre, que una madre siempre es madre.
Con que ustedes eran los que venían insultando a su agüelo, ¿eh? ¡Ahora van a ver, mocosos!... ( Va hacia ellos .) INDALECIA. -¡Tata!... GENARO. -( Deteniéndolo .) ¡A ver!...
Pronto vimos llegar, uno tras otro, varios jinetes, rodeados de numerosos galgos; de los tientos, colgaban los despojos sanguinolentos de los avestruces boleados en el día; y jadeantes, los perros dirigían al amo miradas de tímida impaciencia, al ver tirar en el suelo, con los recados, los alones flacos, bien miserable ración para aplacar tanta hambre. -«¡Tata!
La fama de Linda se extendió con rapidez por todos los aledaños. Hubo quien llegó a ofre-cerle a Tata Nicolás el precio de diez para que se la vendiera.
Tata, este señor que tiene tres galones de oro, ¿es el dueño del tren? -No, hijo, es el Jefe de la Estación.» Quizás, esta contestación, hecha con la intención de aminorar en el espíritu del muchacho, la opinión exagerada que por lo reluciente de la gorra, se iba formando de la autoridad de aquel señor, no hará más que aumentar su admiración por él.
Martha se había cansado, aunque en nada se parecía al productivo rumiante y por ello, con la suma frecuencia de a cada rato, mostraba sus rasgos de amargura. Linda está enferma… Martha informó a Tata Nicolás No quiere salir del establo.
A Pepito, más que todo, lo intimidaba la gran balanza reluciente a ras del suelo, con sus columnas de bronce, y su cuadrante que parecía una cara, puesta frente a la puerta como guardián vigilante, para no dejar entrar ni salir nada ni nadie, sin tomar apunte. -«Como la de tu almacén, tata» -interrumpió uno de los niños.
La majada paterna es poca, el rancho es pequeño, la familia aumenta sin cesar, y a los pichones que ya han criado alas, se les abre de par en par, los extensos horizontes de la llanura. -«La bendición ¡tata!
- Hizo bien tata querido - Grito el hijo sin encono -, Venga, viejo, lo perdono Por lo tanto que ha sufrido; Pero aura, tata, le pido Que no la maldiga mas, Que si jue mala y audaz Por mi perdónela, padre, Que una madre, siempre es madre, Déjela que duerma en paz!...