tartanero

tartanero, a

s. m. Persona que conduce una tartana o carruaje con cubierta abovedada.

tartanero

 
m. Conductor del carruaje llamado tartana.
Ejemplos ?
El tartanero se hizo repetir dos veces la dirección, y como le recomendaban que no se diera prisa, dejó rodar perezosamente su carruaje por las calles de la ciudad.
Cuando entró en patio del Hospital, el tartanero saltó de su asiento y, acariciando a su caballo, esperó inútilmente que bajasen aquel par de borrachos.
También él mostró deseos de agarrarse allí mismo; pero se contuvo viendo una tartana que se aproximaba lentamente, balanceándose sobre los baches de la ronda y con su conductor todavía adormecido. — ¡Che, tartanero..., para!
La tostadora dedicada a tostar garbanzos y principalmente cebada, que era usada en infusión como sustituto del café. El tartanero con su tartana.
Pancho Guerra sitúa la acción de estas obras principalmente en Las Palmas de Gran Canaria y más concretamente en los Riscos, barrios situados en las laderas de esta ciudad habitados por personas de los más variados trabajos, oficios que va nombrando cuando habla del carpintero, del costero, del guardia urbano, del tiendero, del cuidador de gallos, del tartanero, y de otros, hoy muchos de ellos desaparecidos; utiliza algunas palabras ya en desuso en Canarias y una chispa de humor propio de estas islas en todos ellos.
A la edad de dieciséis años dirigió la orquesta de profesores de La Coruña para representar en el Teatro Rosalía de Castro de esa ciudad la zarzuela La fama del tartanero con la Agrupación Ofelia Nieto, a la que continuó acompañando como pianista y directora durante los siguientes años.
La disminución de la población, el dinero que mandan los emigrantes y la llegada de nuevos productos fuerzan nuevas formas de vida. Desaparecen la recovera, la tostadora, el hojalatero y el tartanero.
Doña Francisquita, La fama del tartanero, Los flamencos, Luisa Fernanda, La pícara molinera, La picarona, El último romántico, La verbena de la Paloma.
Viajó en tren, con un manchego en tercera. Negoció con un tartanero para que le llevase al pueblo. Pidió la llave a la vecina y entró en la casa, decorada con dos estatuas: Flora y Pomona y unos azulejos con Santo Tomás de Villanueva.
El repertorio realizado con esta compañía incluía también La Dogaresa y La fama del tartanero, con las que Antonio Amengual intentaba dar a conocer al público obras menos oídas y de gran calidad y que, sin embargo, fueron retiradas finalmente del cartel debido a la poca respuesta de los aficionados.
Fernando Díaz Giles: El cantar del arriero. Jacinto Guerrero: La alsaciana, La fama del tartanero, El huésped del sevillano, La montería y La rosa del azafrán.
En este teatro participó en los estrenos madrileños de El cantar del arriero, de Fernando Díaz Giles, el 2 de octubre de 1931 La fama del tartanero, de Jacinto Guerrero.