tarraconense

tarraconense

1. adj. HISTORIA De Tarraco, antigua provincia y ciudad del imperio romano, en la actualidad Tarragona.
2. s. m. y f. HISTORIA Persona natural de la antigua Tarraco.
3. adj. De Tarragona, ciudad y provincia españolas.
4. s. m. y f. Persona natural de Tarragona.

tarraconense

 
adj.-com. De la ant. Tarraco, hoy Tarragona.
De Tarragona.
adj. Perteneciente a la ant. prov. Tarraconense, de la que Tarraco fue capital.
Traducciones

tarraconense

A. ADJof/from Tarragona
B. SMFnative/inhabitant of Tarragona
los tarraconensesthe people of Tarragona
Ejemplos ?
Los visigodos, faltos de víveres, proponen una alianza con el Imperio romano, en nombre del cual se encargarían de combatir a los suevos, alanos, vándalos, asdingos y silingos, que ocupaban las provincias de Hispania (excepto la Tarraconense), y a entregar a Gala Placidia; a cambio Honorio les enviaría suministros.
Al acabar las Guerras Cántabras y ser sometido todo el norte, se incorporó con parte de los nuevos territorios a la provincia de Lusitania Ulterior, para pasar más tarde, en una fecha sin precisar, a la Tarraconense.
La ciudad perteneció al Conventus Asturum, con capital en Asturica Augusta, el cual formó parte de la provincia Tarraconense hasta el siglo III, cuando, con la creación de la provincia de Gallaecia, fue integrado en ésta.
Tras la victoria Romana, estos deciden dividir a la población por el río Sella, incluyendo a la gente astur en Lusitania y a la cántabra en la Tarraconense.
Para su consumo en fresco se preparan asados (figura 4) o cocinados como parte de platos populares: sorropotún en los pueblos costeros de la comunidad de Cantabria, marmitako en los del País Vasco, o el patacó en la cocina tarraconense (Cataluña).
Tal vez también la parte de la Tarraconense bajo dominio visigodo, confiando el gobierno de las otras provincias (parte de la Cartaginense, Lusitania y parte de la Bética) a su hermano Leovigildo, probablemente en 569, poco después de los sucesos de Arlés.
En ese momento, la Gallaecia estaba formada por dos circunscripciones: los conventus Lucensis y Bracarensis, con sus respectivas capitales en Lucus Augusti y Bracara Augusta. En 214 Antonino Caracalla creó la provincia Hispania nova citerior Antoniniana por división de la Tarraconense.
Los hijos de Witiza querían por rey a Aquila, duque de la Tarraconense, por lo que pactan con los árabes a través de Don Julián, conde de Ceuta.
La élite nobiliaria se habría dividido y como ya ocurriera con la sucesión de Chindasvinto en 653 y de Recesvinto en 672, hubo una rebelión regional de territorios que no reconocieron la autoridad de Rodrigo, por lo que es posible que Rodrigo hubiera tenido que afrontar la división del reino con a Agila II en el noreste, puesto que las monedas acuñadas a nombre Agila proceden del noreste del reino —de la Narbonense y Tarraconense— sin que haya superposición geográfica con las monedas acuñadas a nombre de Rodrigo.
(tras finalizar las Guerras Cántabras), tras lo cual se divide en tres provincias: Bética, Tarraconense y Lusitania, organización que perduró hasta el Bajo Imperio, cuando el territorio se divide en Bética, Carthaginense, Gallaecia, Lusitania y Tarraconensis.
En recompensa a los servicios que había prestado en África y Germania, fue recompensado con los ornamenta triunphalia y con un triple sacerdocio. Tras ello se retiró hasta que el emperador Nerón le ofreciera la provincia de Hispania Tarraconense (61).
Tuvo una brillante carrera política, alcanzando el consulado en 33, siendo con posterioridad gobernador de Germania y procónsul de África (45-6). En 60 pasó a gobernar la Tarraconense, donde inició la rebelión contra Nerón incitado por Cayo Julio Vindex.