Ejemplos ?
Cuando los Estados Generales se reunían en Versalles, los diputados que venían de Bretaña, tomaron el hábito de encontrarse en la tardecita en un café de Versalles, antes de las reuniones formales.
La pintura, un óleo en lienzo de 109 cm de alto y 135 cm de ancho, retrata a un hombre y a una mujer parados juntos en un área rural en una tardecita, rodeados de pasto, gomeros y Xanthorrhoea.
El nuevo reenvío de Necker se supo en París en la tardecita del domingo 12 de julio de 1789, y fue interpretado como un golpe de fuerza de los conservadores.
El plan Vigipirate de inmediato fue catalogado en Île-de-France como de nivel «alerte attentat» (el nivel máximo), y luego esta medida fue extendida a Picardie (8 de enero de 2015) en la tardecita, luego que los sospechosos fueron identificados en Aisne.
Muy probablemente, Amedy Coulibaly también sea el autor de la explosión de un automóvil el jueves 8 de enero de 2015, a la tardecita, en Villejuif (Val-de-Marne).
Vaya una tardecita que se ha puesto" Polka del Cinematógrafo...
Ahora falta averiguar si como mujer lo merece. Una tardecita, Primitivo, en lugar de tomar el mate, le tomó la mano. Ella no advirtió la equivocación, ni él tampoco.
Y nos quedamos esperándole, comentando el caso, distraídos por los grupos de aldeanos y aldeanas que bajaban la cuesta a saltos, a brincos, agarrados del dedo meñique, retozando, chillando, en un desahogo de júbilo provocado por el cosquilleo bullidor del vino en las venas y el fresco de la tardecita en los pulmones.
Aquí del hijo adoctrinado de doña María Rosa, la gran catequista del lugar! Gabino le dice, le cuenta, le expresa, le explica; por la tardecita lo lleva a la madre.
Ya estoy al cabo de la calle y sé con los bueyes que aro. Sin embargo esta tardecita pasaré por su casa para ver el teatro de los sucesos y darme cuenta de todo.
El galpón, con su techo de zinc y su piso lleno de bosta fermentada: con las emanaciones de orinas putrefactas y los olores acres de las lanas y los cueros apilados, no convidaba a permanecer en él. Sin embargo, a la tardecita, cuando ya estaba oscureciendo, penetraron allí Camila y el gauchito.
Cuentan los antecesores que una tardecita de verano se hallaban en zonas aledañas a Estancia "La Suiza" tres amigos: José Soldati, Carlos Ferraris y Manuel García, observando en la lejanía las pocas y humildes casas levantadas y comenzaron a barajar nombres con el cual podrían bautizar a ese pequeño pueblo.