Ejemplos ?
Sus inclinaciones musicales fueron revelados cuando protagonizó un musical 1985 billar británico Billy el Niño y el tapete verde del vampiro.
El Maroto penetró escoltado por su guardia pretoriana en la sala de juego, decorada con una larga mesa de pino cubierta por amplio y no muy flamante tapete verde; algunos cuadros en que se veían representadas algunas de las suertes más clásicas del toreo, alguna mesa pequeña para servir en ella lo que pedía a la distinguida concurrencia, una lámpara con varios mecheros de gas y algunas sillas de las de más humilde abolengo.
Antes dictaba sus leyes misteriosas desde el Corazón de una Montaña, o a través de los labios de púrpura de una virgen armónica en Delfos, o desde el sitial terciopelesco de los Sumos Pontífices, pero ahora se manifestaba, para decidir la suerte de los mortales, sentado en una silla de esterilla, en unos altos viejos de la calle de Plumereros, ante un tapete verde billar, por la boca desdentada y los labios anémicos de un chino flaco, entre tres y media y un cuarto de la mañana.
Puedes ir en mi relato a los campos en flor de Niza, al tapete verde de Montecarlo o a un bosque de Pierre Loti con gheisas y guerreros, lotos, anémonas y crisantemos.
A los vicios ya enumerados, el capitán reunía el de jugador: jugador desdichado pero incorregible, que en busca siempre del desquite, echaba sobre el tapete verde cuanto había a las manos.
La habitación estaba amueblada a la antigua, y todo estaba lleno de polvo; el tapete verde de la mesa había perdido el color y estaba arrugado y pálido como un mendigo viejo.
Juana Breña manejaba los dados sobre el tapete verde con todo el aplomo de un tahur; y puñal en mano se batía como cualquier guapo, que era diestra esgrimidora.
Una vez allí, sentose Carlos ante el tradicional tapete verde, ocupando un sitio que acababa de abandonar un jugador afortunado que no quería tentar la suerte.
Fernando acompañase a su mujer a una fiesta de familia, y que en ella hubiera una sala, donde no sólo se jugaba la clásica malilla abarrotada, sino que alrededor de una mesa con tapete verde se hallaban congregados muchos devotos de los cubículos.
Saint‑Vaast, el 29 de mayo de 1692, muerto en la Vaubyessard el 23 de enero de 1693.» Después, los siguientes apenas se distinguían porque la luz de las lámparas, proyectada sobre el tapete verde del billar, dejaba flotar una sombra en la estancia.
En casa de Francisco Palomino, macero del Cabildo de ésta tres veces coronada ciudad de los Reyes, hallábanse congregados en torno a una mesa con tapete verde el antedicho Palomino Juan de Ventosilla y Diego de Alcañices, soldados de arcabuceros reales y grandísimos devotos de Santa Picardía, y Pedro Carrosela, un pillete de lo más alquitarado de la truhanería de Lima.
Se aventuraron hipótesis, barajando las causas que suelen determinar esta clase de actos, por desgracia frecuentes, hasta el punto de que van formando sección en la Prensa; se habló, como siempre se habla, de tapete verde, de ojos negros, de enfermedad incurable, de dinero perdido y no hallado, de todo, en fin...