Ejemplos ?
Si yo lo he oído mil veces en San Bartolomé, que era su parroquia, y de donde tuvo que echarlo el señor cura por malo; y era cosa de taparse los oídos con algodones...
n roto podrá no tener camisa, cosa que le pasa muy a menudo; no tener ni una mala chupalla para taparse el mate, lo que es el colmo de la escasez; pero, eso sí, no le faltarán diez centavos en el fondo de su bolsillo para darse una pasada por un negocio en que se venda fruta y pedir con toda facha una sandilla.
Así hizo el hombre al ponerse de pie, al convertirse en un mamífero vertical, y sintió al punto vergüenza y la necesidad moral de taparse las vergüenzas que enseñaba.
Ella procura desasirse de sus robustos brazos, para taparse los oídos, a fin de no oír las voces que suenan sin cesar por espacio de una hora: ¡Madre mía, madre mía, no me dejéis a oscuras!
llo es lo cierto que si me echara a averiguar el origen de muchos de los pergaminos de nobleza que en este Perú acordaron los monarcas de Castilla a sus leales vasallos, habría de sacar a plaza inmundicias de tamaña magnitud que obligaría al pulcro lector a taparse las narices con el pañuelo.
El vivía en la estancia, en una casa grande de material, con su buen corredor de donde a todos rumbos se podía divisar el campo; y nunca se le había ocurrido poner una planta en el patio; esto de taparse la vista tampoco le hubiera gustado mucho.
¿Hay cosa de más gusto que ver en un concurso grande, si se suelta uno, el rumor que mete y qué agudos acuden todos a taparse las narices, como está dicho, y otros que más lo huelen, haciendo la disimulada toman tabaco?
De Ramirín, del mayor, una voz muy queda, muy sumisa, pero de un susurro sibilante y diabólico, que Gertrudis solía oír que brotaba de un rincón de las entrañas de su espíritu ––y al oírla se hacía, santiguándose, una cruz sobre la frente y otra sobre el pecho, ya que no pudiese taparse los oídos íntimos de aquella y de este––, de Ramirín decíale ese tentador susurro que acaso cuando le engendró su padre soñaba más en ella, en Gertrudis, que en Rosa.
Reparó en ello el Capitán, diose prisa a taparse el rostro con el embozo de la cama, murmurando para si mismo: -¡Me he fastidiado con decir que no quiero jugar al tute!
Aquello fué ya cosa de taparse los oídos con algodón feni- i; cado, para no oir las palabrotas que vomitaron las de Mora, de Alvarado, de Barbarán y de Montúfar, olvidadas por completo de la reverencia debida al lugar en que se hallaban.
Lo menos jechó Dios una quincena en fabricar ca una de sus farciones, y tiée una nariz que es un dije, y una boca que es otro dije, y dos orejas que son dos dijes, y dos ojos que no son ya dos, sino doscientos mil millones de dijes; en fin, un pasmo, chavó, un pasmo es lo que tiée Pepilla por frente y por perfil, y aluego si fuera eso sólo, menos mal; con taparse dambos ojos con dambas manos cuando se la trompezara uno...
ahora dormía en una manta que le prestaba por caridad alguno de «su pieza»; y si en verano se tendía sobre ella, en invierno servíale para taparse, recostando el cuerpo sobre los húmedos baldosines, resignado a helarse por debajo con tal de sentir arriba un poco de calor.