tapada

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tapada

s. f. Colomb. Acción de tapar.
Traducciones

tapada

SF
1. un gay de tapadaa closet gay
2. (= mentira) → lie
Ejemplos ?
Esta tapada, en fin, incomprensible, que dejó en pos de sí de rosa y ámbar perfumada la atmósfera, en su espíritu semillas de salud dejó sembradas.
Pues bien; desde el primer día en que a la tapada vió, por ella en su alma sintió antipatía mortal, y algo en ella de fatal sorprender se le antojó.
(Los dos.) Ya os hemos dicho que es en vano la porfía. (Sale ANTONIA tapada, y se descubre.) ANTONIA Señoras, mi amo... ¡qué miro!
Esta fue la saya que tanta fama diera a la tapada limeña, pues con ella, amén de la gentileza corporal, salieron a lucir las agudezas del ingenio.
La dama duende. La vida es sueño. La niña de Gomez Arias. El escondido y la tapada. El jardin de Falerina. La devocion de la cruz.
EL ÚLTIMO GRITO DE LA, MODA ES LLEVAR LA BOCA TAPADA, ESTILO ORIENTAL ESTIMABLE Y ORIGINAL COLECCIÓN DE ROPA INTERIOR, ÚNICA EN EL MUNDO, TIENE LA DESTACADA DAMA DE NUESTRA ALTA SOCIEDAD: DOÑA BEATA ABURRU DE LOS ALTOS MONTES Y DEL VALLE DE LAS LOMAS.
El interior de la habitación estaba completamente a oscuras, ya que la ventana era muy pequeña y estaba medio tapada por las rejas de hierro; y Ammi no pudo ver absolutamente nada.
No es que de aquella tapada de incivil ni de villano, de desdeñoso o liviano el exterior tenga nada, no; su figura velada es atractiva, es simpática, su mano es aristocrática, si persona exhala esencia de rosas… mas su presencia le es a García antipática.
El rincón, allá contra la pared, es el cuarto de dormir de las muñequitas de loza, con su cama de la madre, de colcha de flores, y al lado una muñeca de traje rosado, en una silla roja: el tocador está entre la cama y la cuna, con su muñequita de trapo, tapada hasta la nariz, y el mosquitero encima: la mesa del tocador es una cajita de cartón castaño, y el espejo es de los buenos, de los que vende la señora pobre de la dulcería, a dos por un centavo.
Ya pasaron los tiempos en que, galanteando nuestros abuelos á alguna gentil y aristocrática tapada de saya y manto, la de- cían: —Dígame usted siquiera por qué letra empieza su nom- bre.
Los labriegos habían abandonado los surcos, y los más valientes tornaban de prisa a la aldea, refugiándose detrás de la yunta, con la cabeza tapada por la manta.
Y murmurando así la tía Simona, deja las almadreñas a la puerta del estragal; cuelga la saya de bayeta con que se cubría los hombros, del mango de un arado que asoma por una viga del piso del desván; entra en la cocina, siempre seguida del chico, con la cesta que traía tapada con la saya; déjala junto al hogar; añade a la lumbre algunos escajos; enciende el candil, y va sacando de la cesta morcilla y media de manteca, un puchero con miel de abejas y dos cuartos de canela; todo lo cual coloca sobre el poyo y al alcance de su mano para dar principio a la preparación de la cena de Navidad, operación en que la ayuda bien pronto su hija, que entra con dos escalas de agua y protestando que «no ha hablao con alma nacía, y que lo jura por aquellas que son cruces...