Ejemplos ?
pero así estamos constituídos. No hay palabras para la tortura mental que soporté durante este impotente tanteo a ciegas por mi mismo en un vacío sin límites.
El único con quien parecía haberse contraído algún compromiso a priori ha tenido la fortuna de ser cordialmente antipático a toda España, a lo cual se debe hoy el fracaso de su candidatura. -Pero bien -decían los capataces-; esto es ahora por vía de tanteo.
Artículo 10: La Juntas se reunirán cada tres meses a pasar un tanteo de los fondos ingresados, y examinar las cuentas de los respectivos tesoreros, cuyos resultados comunicarán las Juntas subalternas a la superior y ésta al Poder Ejecutivo.
Desde que mi bien perdí con lucha implacable y muda la certidumbre y la duda batallando están en mí: ni creo lo que creí, ni niego lo que negué; y, examinando el por qué de cuanto temo y deseo, todas las sendas tanteo y en ninguna siento el pie.
El hacendado, él, ha oído decir que su vecino que se fue al tanteo, con su majada, y a la aventura, ha encontrado en paraje lejano, conocido por alguna designación vaga, como ser: el moro, las tres lagunas o los jagüeles, buen campo, extenso y barato, y que quedan todavía muchas leguas para arrendar; y con este dato, tan poco seguro, también se fue, con hacienda y familia, a conocer esos pagos nuevos, donde, según afirman todos, la prosperidad es la regla.
(Cantado.) Coro (Acercándose con interés.) El juego ha sido fuerte, veamos el tanteo; (Viendo las cartas.) de fijo que es Tomillo quien ha ganado el juego.
Dos de chica 4 y tres de duples, cinco. (Dándole un tanteo que vale cinco.) Amarraco limpio. (Cantado.) Pues yo de juego gano dos.
Estos países se salvarán porque, con el genio de la moderación que parece imperar, por la armonía serena de la Naturaleza, en el continente de la luz, y por el influjo de la lectura crítica que ha sucedido en Europa a la lectura de tanteo y falansterio en que se empapó la generación anterior, le está naciendo a América, en estos tiempos reales, el hombre real.
Florencio despertó pronto, y su primera mirada fue para la majada; la vio tan grande que comprendió, al momento, lo que había ocurrido; y después de cortar al tanteo, lo mejor posible, el amasijo de ovejas, fue a avisar a don Santiago.
-Durmiendo.» De repente vuelve a correr la majada, y sin más ni más, al tanteo, suena un tiro, iluminando con su relámpago de medio segundo, las tinieblas; retumbando formidablemente en la llanura extensa; dura un rato largo, el siniestro silbido de la bala, que corre, ciega, en el aire, mientras que mil ruidos parecen haber nacido del trueno del tiro.
Y como el plano de los millares de leguas cuadradas que constituyen la parte patagónica del enorme patrimonio territorial de la República Argentina, ha sido dibujado al tanteo, haciendo en el papel una multitud de cuadritos calculados, cada uno, en cuatro leguas cuadradas, era lo más fácil que su lote quedase, como tantos otros, bajo las aguas del Atlántico, cuyas olas bravas castigan sin descanso estas costas llanas, tan poco hospitalarias, o fuera parte de algún árido pedregal.
Las reglas en el arte no son sino observaciones confirmadas por la experiencia: el buen juicio de los doctos, de esos cuyo discernimiento separa con tanteo infalible el oro fino del bajo, el bajo de la escoria; ese buen juicio transmitido de generación en generación, admitido por el buen gusto, se convierte en leyes que sanciona el unánime consentimiento: una vez promulgadas por los grandes maestros, nadie falta a ellas que no cometa una punible transgresión.