talega

(redireccionado de talegas)

talega

(Del ár. taliqa.)
1. s. f. Bolsa ancha, corta y de tela, que sirve para llevar o guardar cosas metió las prendas en una talega para llevarlas a la tintorería. saco
2. Conjunto de objetos que se guardan o llevan en esta bolsa ha traído una talega de pan.
3. Aceite que se saca con sólo pisar las aceitunas metidas en una bolsa.
4. INDUMENTARIA Y MODA Redecilla para el pelo que usaban las mujeres.
5. Bolsa de tela que se ponía a los niños para la higiene íntima. culero
6. ECONOMÍA coloquial Caudal monetario de una persona aunque no lo parezca, tiene talega.
7. ANATOMÍA vulgar Testículos, glándulas sexuales masculinas.
8. s. f. pl. Los pecados que una persona va a confesar.

talega

 
f. Bolsa de tela para llevar o guardar las cosas.
Lo que se guarda o se lleva en ella.
Bolsa con que las mujeres se preservan el peinado.
Cantidad de mil duros en plata.
Caudal monetario.
fig. y fam.Pecados que uno tiene que confesar.

talega

(ta'leγa)
sustantivo femenino
bolsa ancha y corta en la que se transportan cosas una talega de café
Traducciones

talega

nappy

talega

SF
1. (= bolsa) → sack, bag
2. talegas
2.1. (= dinero) → money sing
2.2. (Méx) (= testículos) → balls
Ejemplos ?
-La mesmita, que no la puée ver, poique como ella se pensó que poique yo le icía cuatro tontunas había yo ya perdío por su cara y por su porte los papeles, pos cuando yo me casé con mi rosa de Jericó, pos a ella le entró el dislocamiento y se casó na más que de rabia que le dio con Robustiano, y como el hombre to lo que le sobra son talegas...
Un señor que vino al pueblo cargado de talegas; que a todos sus parientes ha puesto hechos unos señores; que no bien sabe que hay un vecino necesitao, ya está él socorriéndole; que alza él solo casi todas las cargas del lugar; que corta todos los pleitos para que no se coma la Justicia la razón del que la tiene y el haber de la otra parte, y que no quiere por tanto beneficio más que la bendición de los hombres de bien.
Sale y publica su falta por calles y por plazas; corre a sus arcas, vacia las talegas y reparte el oro entre los pobres; va a un escribano y cede lo demás a templos y hospitales.
Llegado el momento del pago, dijo el secretario: -Iremos por las talegas al palacio arzobispal, que es donde está alojado su señoría, y él nos esperará aquí.
-Hombre, tengo yo la mar de curiosiá de saber cómo y por qué fue aquello de que tú de güenas a primeras y sin decirle ni a Dios esta boca es mía, sin haber tenío nunca afición a la torería, te largaras de Málaga como te largaste y te fueras por esos mundos e Dios a roar la pelota y no supiéramos palabras de ti jasta que nos enteramos de que estabas de banderillero en la cuadrilla del Talegas.
El obispo tragó como un Heliogábalo. Y entretanto pasaron dos horas, y los familiares con las quince talegas no daban acuerdo de sus personas.
A cada movimiento de la pala sacaba un lingote del codiciado metal; cruces de diamantes caían entre el barro y las talegas de oro se rompían por su propio peso, hinchadas con piezas de a ocho y venerables doblones.
Hacía ya tiempo que había pasado la medianoche, cuando venciendo las preocupaciones y la ansiedad pudo conciliar el sueño. Volvió a soñar con oro: una vez más vio su huerta llena de lingotes del precioso metal y de talegas repletas.
Sea de ello lo que fuere, pues el propósito es cristiano y yo muy devoto de San Pedro Nolasco, mande su paternidad un criado por las seis talegas.
En una mala noche de saqueo y de política que los beligerantes tuvieron como norma equivocar la fe con la rapiña, al grito de "¡Religión y Fueros!' y "¡Viva la Reforma!, una de mis geniales tías, que tenía sus ideas prácticas sobre aquellas intempestivas griterías, y que en aquella lucha no siguió otro partido que el de cuidar los cortos ahorros de mi abuelo, tomó cuatro talegas y con un decidido brazo las arrojó en el pozo, perturbando la expectación de la hora ingrata con el estrépito de plata.
Anda a Batavia, le contestó el hombre de Ámsterdam, gana como yo diez mil talegas de oro Tonne d'or en Holanda son cien mil florines.
Todas las mañanas que son días de carne, antes que amanezca, están en el Matadero gran cantidad de mujercillas y muchachos, todos con talegas, que, viniendo vacías, vuelven llenas de pedazos de carne, y las criadas con criadillas y lomos medio enteros.