taciturno

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taciturno, a

(Del lat. taciturnus.)
1. adj. Que habla poco me sorprende que te haya contado sus intimidades porque es muy taciturno. callado, silencioso
2. Que está triste y melancólico desde que estuvo hablando con él, la noto muy taciturna. apesadumbrado, mohíno alegre

taciturno, -na

 
adj. Callado, silencioso, que le molesta hablar.
fig.Triste, apesadumbrado.

taciturno, -na

(taθi'tuɾno, -na)
abreviación
1. persona que usualmente se comporta de manera callada y silenciosa un joven melancólico y taciturno
2. característica que es propia de este tipo de personas una conducta taciturna
Sinónimos
Traducciones

taciturno

taciturne

taciturno

taciturno

taciturno

taciturno

taciturno

沉默寡言

taciturno

沉默寡言

taciturno

fåmælt

taciturno

ADJ (= callado) → taciturn, silent; (= malhumorado) → sullen, moody; (= triste) → glum
Ejemplos ?
Se calzaba, sin embargo, pero no salía de casa, y sus inacabables fatigas de monte se reducían ahora, en las tardes de lluvia, a lentos y taciturnos paseos alrededor del patio, cuando al entrar el sol el cielo se despejaba y el bosque, recortado a contraluz como sombra chinesca, se aproximaba en el aire purísimo hasta tocar los mismos ojos.
Griten en buena hora cuanto quieran los taciturnos ingleses, roast-beef, plum pudding; chillen los italianos, maccaroni, y váyanse quedando tan delgados como una I o la aguja de una torre gótica.
Se componía de quince hombres y dos mujeres; hombres fornidos, cabelludos, taciturnos y bravíos; mujeres-dragones de vincha, sable corvo y pie desnudo.
Pocos minutos después estaba en la calle, con su lío al brazo, en compañía de Bolina y Tremontorio. Los tres iban cabizbajos, taciturnos y caminando con repugnancia.
No sabía yo quién, pero me le habían vuelto. Debían de haber sido aquellos señores taciturnos y mal vestidos que le acompañaban. -Oye -le pregunté-, y en vista de que no hay teatro, de que ha muerto el teatro, y de que te casaron la sentencia y no se te casó el pariente, ¿no piensas volverte a Cuenca?
Allá de una res asada los restos fríos y crudos se disputaban feroces, esgrimiendo el hierro agudo. Aquí contaban agüeros y desastrosos anuncios, que escuchaban los cobardes pasmados y taciturnos.
Los hombres principiaron a preocuparse; los viejos caminaban taciturnos y encorvados como si pensaran en algo sombrío; las mujeres no asomaban por los jardines secos y muertos; los mancebos no iban al campo ya; y los niños, tristes y pálidos, se dormían en los rincones húmedos de sus covachas.
En el otro lado unos cuantos obreros con la mirada hosca, silenciosos y taciturnos, contenían las apretadas filas de aquella turba que ensordecía con sus gritos, pidiendo noticias de sus deudos, del número de muertos y del sitio de la catástrofe.
Pero el hambre es aguijón más eficaz que el látigo y al espuela, y reanudaban taciturnos la tarea agobiadora, y la veta entera acribillada por mil partes por aquella carcoma humana, vibraba sutilmente, desmoronándose pedazo a pedazo, mordida por el diente cuadrangular del pico, como la arenisca de la ribera a los embates del mar.
En primer término está la negrura de los coches que esplende y quiebra los últimos reflejos solares; los caballos orgullosos con el brillo de sus arneses, y con sus cuellos estirados e inmóviles de brutos heráldicos; los cocheros taciturnos, en su quietud de indiferentes luciendo sobre las largas libreas los botones metálicos flamantes; y en el fondo de los carruajes, reclinadas como odaliscas, erguidas como reinas, las mujeres rubias de los ojos soñadores, las que tienen cabelleras negras y rostros pálidos, las rosadas adolescentes que ríen con alegría de pájaro primaveral, bellezas lánguidas, hermosuras audaces, castos lirios albos y tentaciones ardientes.
Las ojivas extenuadas de sus ruegos abatieron sus vitrales refractarios y en ciscos taciturnos estallaron su agotada réplica de súplica.
Desándanse edades; recuérdanse las generaciones pasadas; cada cual conmemora todas y cada una de las Nochebuenas de su vida; éste refiere el peligro en que se encontró tal o cual 24 de diciembre; aquél la amarga soledad en que pasó alguna vez aquellas solemnes horas, a la presente tan felices; cantan los niños sencillas y tiernas coplas; ríen los padres tristes, y hablan los taciturnos...