tabernero

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tabernero, a

s. OFICIOS Y PROFESIONES Persona que regenta una taberna o despacha en ella. cantinero

tabernero, -ra

 
m. f. Persona que vende bebidas en una taberna.
Sinónimos

tabernero

sustantivo
Traducciones

tabernero

barman, landlord

tabernero

/a SM/F (= dueño) → landlord/landlady, publican, bar manager; (= camarero) → barman/barmaid, bartender
Ejemplos ?
Bajo la toldería de calaminas tostadas por el sol, una vasta sociedad de taberneros y rufianes hervía como gusanera en los chatos burdeles donde gemían tantas esclavas como lo había sido la gitana en su adolescencia.
–Pero, hombre, ¿adónde he de ir a buscar? –Ha de tener casa abierta. –Pero si yo no me trato con taberneros, ni... –Pues dejarlo.
Mandádose ha pregonar Que digan, midiendo cueros, «¡Agua va!» los taberneros, Como mozas de fregar, Que dejen el bautizar A los Curas de Madrí, Mas no ha de salir de aquí.
Juan, residente en corte, estéril de cuerpo, seguro en Italia, hombre de males, baldado de bienes, de buena ley con señores, mal pagado de ellos, censurón de figuras, escritor de flores, condenado a perpetua dieta y vestir bayeta, malquisto con las damas por dar menos, amigo de fregonas y gente mantenida, aborrecedor de faldellines y galas por caras, enemigo de dueñas vírgenes y vírgenes dueñas, de frailes casamentones y visitones, de beatas, terceras y terceros, de mercaderes, de ermitaños y de toda gente hipocritona, de calvos, de zurdos, de lindos, de antojones, de sastres duplicones, de doncellas cecinas, de necios porfiones, de viejas afeitadas, de herreros por vecinos, de poetas acomodones, de adulones y lisonjeros, de taberneros...
Los taberneros recogen sus baterías, y embridan sus jamelgos los curas, los jándalos y los señores de aldea; y perdiéndose, por grados, desde el lugar de la feria, por la campiña adelante en todas direcciones, se oye el sonido de las campanillas del ganado que se aleja.
Otros caían, que no se podían tener, y entre ellos fue de ver el cruel resbalón que una lechigada de taberneros dio en las lágrimas que otros habían derramado en el camino, que por ser agua se les fueron los pies y dieron en nuestra senda unos sobre otros.
Era de ver una legión de verdugos con azotes, palos y otros instrumentos, cómo traían a la audiencia una muchedumbre de taberneros, sastres, y zapateros, que de miedo se hacían sordos, y aunque habían resucitado no querían salir de la sepultura.
Nadie había luchado más fanáticamente en las jornadas de Junio por la salvación de la propiedad y el restablecimiento del crédito que los pequeños burgueses de París: los dueños de cafés, los propietarios de restaurantes, los marchands de vin Taberneros.
Compran a veces una pipa de vino, la cual desencajan por una parte y propinan con ella hasta que la ven el fin, celebrando con solemnidad la fiesta de su dios Baco en tanto que su dinero dura; no olvidando al mismo tiempo las conjunciones venéreas, para las cuales hallan más que quieren, pues los taberneros y rameras se preparan a tropas aguardando la buena llegada de los sucios bucaniers, del mismo modo que en Amsterdam hacen estos dos destruidores del alma y de la naturaleza cuando la flota de las Indias Orientales da fondo en la ribera de Texel, catorce leguas de la sobredicha ciudad.
Binet, algunos comerciantes, dos o tres taberneros, el cura y, finalmente, el señor Tuvache, el alcalde, con sus dos hijos, gentes acomodadas, toscas, obtusas, que cultivaban ellos mismos sus tierras, hacían comilonas en familia, devotos por otra parte, y de un trato totalmente insoportable.
Y para que sepáis quién soy y de qué tierra y qué es mi oficio, habéis de saber que yo soy de Egina, y ando por estas provincias de Tesalia, Etolia y Beocia, de acá para allá, buscando mercaderías de queso, miel y semejantes cosas de taberneros; y como oyese decir que en la ciudad de Hipata, la cual es la más principal de Tesalia, hubiese muy buen queso y de buen sabor y provechoso para comprar, corrí luego allá, por comprar todo lo que pudiese; pero con el pie izquierdo entré en la negociación, que no me vino como yo esperaba, porque otro día antes había venido allí un negociador que se llamaba Lobo y lo había comprado todo.
Vendiendo barato un vino malísimo a los taberneros rurales, adquirió fama de pícaro redomado, y era un verdadero normando rebosante de astucia y jovialidad.