tímido

(redireccionado de tímida)
También se encuentra en: Sinónimos.

tímido, a

(Del lat. timidus , temeroso.)
1. adj./ s. Se aplica a la persona a la que le resulta difícil relacionarse con la gente o realizar algún tipo de actividad en público era tan tímido que tuve que declararme yo. cortado, vergonzoso
2. adj. Que se manifiesta con poca fuerza o de forma velada me dirigió una tímida sonrisa; las tímidas quejas pronto desaparecieron. leve, ligero fuerte

tímido, -da

 
adj. Temeroso, encogido y corto de ánimo.

tímido, -da

('timiðo, -ða)
abreviación
1. persona que habla o se relaciona poco con los demás un joven tímido y solitario
2. animoso que es propio de este tipo de personas Accedió a su propuesta con una sonrisa tímida.
3. fenómeno que se pone de manifiesto con poca claridad La reforma de la ley fue, a criterio del periodista, tímida e insustancial.
Traducciones

tímido

timide, peureux

tímido

tímido

tímido

sky

tímido

ostýchavý

tímido

genert

tímido

ujo

tímido

stidljiv

tímido

内気な

tímido

부끄럼 타는

tímido

blyg

tímido

ขี้อาย

tímido

utangaç

tímido

bẽn lẽn

tímido

腼腆的

tímido

срамежлив

tímido

ADJshy, timid

tímido -da

adj timid, shy, bashful
Ejemplos ?
Por eso es que en el jardín causó sorpresa que la sonriente Rosa, la rosa rosa, se sintiera triste, pues no era ni roja ni blanca ni amarilla. Su color era tímido como su risa, que no era risa, sino tímida sonrisa.
Salió cautelosa y tímida de su celdilla temblando, a todas partes mirando, y a tientas guiando el pie; mas ya en la lucha postrera, próxima a colmar su falta, siente que el pesar la asalta y que renace su fe.
Mangora entre tanto, seguido de treinta soldados escogidos y cargados de subsistencias, llegó hasta las puertas del baluarte: desde allí con expresiones blandas de la simulación más estudiada, ofreció a Nuño de Lara aquel pequeño presente como gaje de su solícito afecto. Los nobles sentimientos del general eran incompatibles con una tímida desconfianza.
Javotte se instalaba todas las mañanas en el de su padre, y allí, o bien sentada sobre las mercancías, hacía ganchillo, o bien se levantaba para llamar a los transeúntes, les cogía del brazo y no les soltaba hasta que comprasen alguna mercancía; lo cual, por otra parte, no le impedía ser al mismo tiempo la más tímida de las jovencitas de cuantas...
Sí, eso sí, palabras de miel no le faltaban a Antonio; aquello lo decía él como quien echa azúcar en un brebaje amargo y venenoso, y menos mal mientras duró el azúcar, pero ya..., ya no iban siendo más que hieles; cada vez que ella le preguntaba, con voz tímida y temblorosa, cuándo le iba a cumplir su promesa, él fruncía el entrecejo y, con una inflexión de voz hasta entonces para ella desconocida, respondíale bruscamente: -Si tu quiées que yo agüeque el ala y no me güerva a parar en este caballete, no tiées más que seguir por ese camino.
Doña Concha era romántica tan consecuente como Moyano, y hubiera preferido una declaración a la luz de la luna y por sus pasos contados, con muchos preparativos, graduada y matizada; pero, ya que el ardiente doncel prefería un ataque brutal, ella estaba dispuesta a todo, aunque reservándose el derecho de una protesta tímida y débil, más por lo que se refería a la forma que por otra cosa.
No era hembra tímida de la ciudad; era res brava de los campos, y tenía todas las rapideces, todas las astucias, todos los recursos, todas las resistencias de la alimaña montaraz en ojeo.
Anda, tímida doncella; ya no escalarás nuestras torres, venciéndome a mí, ni te llevarás nuestras mujeres en las naves, porque antes te daré la muerte.
El suelo se iba cubriendo de arena, la luna se asomaba tímida en medio de un celaje azuláceo y la noche nuevamente cubrió mi sendero.
Atenta al menor ruido, al menor frote, como quien teme peligrar cercano, con el ojo avizor y siempre al trote, la tímida perdiz atisba el grano.
Años después, llamáronme, y conmigo vino esa pobre, tímida alimaña, de los andinos valles ermitaña; y, el paladión nos dieron a guardar.
El Príncipe la miró despreciador: —¿Y eso no es España? La Infanta buscó ánimo en mis ojos, y repuso con tímida gravedad: —Pero eso no es toda España.