témpano

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témpano

(Del lat. tympanum < gr. tympanon , tambor.)
1. s. m. Bloque grande de hielo.
2. Pedazo de cualquier cosa dura, extendida o plana. plancha
3. MÚSICA Especie de tambor con caja metálica en forma de media esfera. timbal
4. MÚSICA Piel extendida del pandero, tambor u otros instrumentos musicales.
5. MÚSICA Atabal, instrumento musical.
6. Tapa de un tonel o de una cuba.
7. Corcho redondo usado para tapar las colmenas.
8. quedarse una persona como un témpano Quedarse aterido de frío.

témpano

 
m. Timbal (tambor).
Piel extendida del pandero, tambor, etc.
Bloque o pedazo de hielo.
Hoja de tocino, quitados los perniles.
Tapa de cuba o tonel.
Corcho que tapa la colmena.
arq. Tímpano.

témpano

('tempano)
sustantivo masculino
trozo de hielo plano y delgado En la caverna había témpanos de hielo.
Sinónimos

témpano

sustantivo masculino
1 timbal (tambor), atabal, tímpano, tamboril.
Traducciones

témpano

iceberg

témpano

iceberg

témpano

SM
1. (tb témpano de hielo) → ice floe
como un témpanoas cold as ice, ice-cold
quedarse como un témpanoto be chilled to the bone
2. (= tamboril) → small drum, kettledrum
3. (= parche) → drumhead
4. (Arquit) → tympan
5. témpano de tocino (Culin) → flitch of bacon
Ejemplos ?
Eustaquio iba adentrándose a duras penas en aquel río de gente que cruzaba el otro río y discurría con lentitud de un extremo a otro del puente, deteniéndose al menor obstáculo como témpanos de hielo que el agua arrastra, dando vueltas y arremolinándose en torno a algunos escamoteadores, cantantes o vendedores que pregonan sus mercancías.
Donde viene de repente, donde la rigidez del invierno la hace más deseable, es donde se muestra con más pompa y estruendo, donde da más alta razón de sí, donde resplandece más benigna en el trono de su gloria, donde más se la admira y donde merece ser más admirada. El hielo que cubre los ríos se quebranta, se rompe, y baja en gruesos témpanos hacia la mar con descompuesta furia.
El espectáculo era tan conmovedor, que hasta los témpanos se pusieron a bailar, y cuando se sintieron cansados y volvieron a echarse, lo hicieron formando la palabra que, según la Reina de las Nieves, podía hacerlo señor de sí mismo y darle el mundo entero y un par de patines además.
Incesantemente se deslizan por el Océano, ¡viniendo del Polo, mil flotantes islas, que pasan ante mis ojos como fantasmas, hijos del espanto de estas regiones, o como ambulante cordillera!... Son témpanos de hielo que desharán mañana las brisas del Círculo polar.
Nuestra juventud declina, cual sol de marchitas lumbres, cuando la edad se avecina hacia las áridas cumbres. Y siempre obstáculos halla nuestro infatigable anhelo, como esa nave que encalla en los témpanos de hielo.
No sueña con el valle ni la sierra de encantadoras galas; ni menos con la espuma del torrente que humedeció sus alas. No sueña con el pico inaccesible que en la noche se inflama despeñando por riscos y quebradas sus témpanos de llama.
Ignoro en cuál de estos témpanos de hielo eterno tiene la Rusia una colonia para la peletería y la pesca de la ballena; pero lo que sí sé es que los colonos emigrarían a la Laponia a fines de Agosto, hace dos meses, y no volverán hasta la primavera...
En los mares glaciales, osos muy fuertes y feroces recorren los témpanos de hielo, impidiendo que los hombres se acerquen á ellos; en el océano, que bañan estas regiones polares, enormes ballenas y otros cetáceos confunden sus rugidos espantosos con el ruido horroroso de las tempestades.
Id en la espesa niebla confundidos, cual tromba que arrebata el huracán, cual témpanos de hielo endurecidos por entre rocas despeñados van.
Todo anunciaba la proximidad del invierno, cuyo blanco fantasma, no bien asoma por el Polo, envuelve en su inconmensurable sudario todas aquellas tristes latitudes. Los nobles se encerraban en sus castillos, los pobres en sus cuevas, los osos blancos entre témpanos de hielo secular.
Ayer encontré en el centro de inmensa roca una profunda cavidad muy reservada del frío. Todos los días mato cinco o seis rengíferos, los despedazo y conservo la carne entre los témpanos de hielo.
Después, cuando estudiaba medicina y mamá no tenía bastante dinero para pagar la contradanza a alguna obrerita que llegase a ser su amante. Más tarde había vivido catorce meses con la viuda, que en la cama tenía los pies fríos como témpanos.