tálamo

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tálamo

(Del lat. thalamus < gr. thalamos.)
1. s. m. Cama conyugal, en especial la de los recién casados llevó en brazos a su mujer hasta el tálamo. lecho
2. BOTÁNICA Receptáculo de la flor.
3. ANATOMÍA Parte del encéfalo situada en la base del cerebro que interviene en la regulación de las funciones vegetativas. tálamo óptico

tálamo

 
m. Lugar donde los novios celebraban sus bodas y recibían los parabienes.
Lecho conyugal y de los desposados.
anat. tálamo óptico Cada uno de los dos núcleos de sustancia gris, ovoideos, que constituyen el suelo de los ventrículos laterales del cerebro.
Sinónimos

tálamo

sustantivo masculino
1 cama*, lecho, camastro (desp.), yacija (desp.), litera.
2 (ciencias naturales) receptáculo (de la flor).
Traducciones

tálamo

talamo

tálamo

Thalamus

tálamo

thalamus

tálamo

Таламус

tálamo

Thalamus

tálamo

wzgórze

tálamo

丘脑

tálamo

丘腦

tálamo

Thalamus

tálamo

thalamus

tálamo

視床

tálamo

SMmarriage bed

tálamo

m thalamus
Ejemplos ?
Mustio después –bajo exiliados tálamos– lo levanté sin lacras para entregarlo al sol hambriento que devoraba nupcial –diástole túrgida– su alba dispersa.
Veo lo mejor y lo apruebo, 20 lo peor sigo. ¿Por qué en un huésped, regia virgen, te abrasas y tálamos de un extraño mundo concibes?
505 Supón que me place a mí: crimen le parecerá que es a él. Mas no temieron los Eólidas los tálamos de sus hermanas. ¿Pero de dónde conozco a ésos?
Los cincuenta tálamos de sus hijos, esperanza de una numerosísima prole, los artesones de oro, ricos despojos de los bárbaros, todo es ruinas; lo que no abrasan las llamas es presa de los Griegos.
850 De fuerzas ella carente y ya moribunda se obligó a estas pocas palabras decir: “Por los pactos de nuestro lecho y por los dioses suplicante te imploro, por los altísimos y los míos, por lo que quiera que he merecido de ti bien y por el que permanece ahora también, cuando muero, causa para mí de muerte, mi amor, 855 en los tálamos nuestros que Aura entre no toleres como esposa”, dijo, y el error entonces por fin que había de un nombre sentí y le mostré.
Vense en el fondo del zaguán la mortífera Guerra, los férreos Tálamos de las Euménides y la insensata Discordia, ceñida de sangrientas ínfulas la serpentina cabellera.
Antistrofa I Antistrofa I Sea mi galardón la continencia, el más hermoso presente de los dioses; que jamás me obligue la poderosa Cipria a tomar parte en luchas de éxito dudoso, ni en insaciables combates que trastornen el alma con envidia de ajeno lecho, sino que me conceda vivir en pacífico consorcio y distinguir con claridad los tálamos de las demás esposas.
Perdóname mis tálamos cambiantes sin horarios para rústicas ateas y la estatua maricona que desnuda me acompaña cada noche crucificada sobre mi cabecera y las griegas...
Y mientras los cuadrípedes allí celestes pastos arrancan y la noche su turno cumple, en los tálamos el dios penetra amados, tornado en la faz de Eurínome, la madre, y entre una docena de sirvientas, a Leucótoe, a las luces, divisa, 220 que ligeras hebras sacaba, girando el huso.
Con esta ayuda debiera mis tálamos haber buscado, y suegro 700 no he debido rogar que él fuera mío, sino hacerlo, a Erecteo.” Estas cosas Bóreas, o que éstas no inferiores diciendo, sacudió sus alas, con cuyas sacudidas toda aventada fue la tierra, y el ancho mar estremeció, y su polvorienta capa llevando por las altas cimas 705 barre la tierra y, pávida de miedo, por una calina cubierto, a Oritía amando, en sus fulvas alas la estrecha.
El primer descanso había llegado, en el cual, de sus ansias diurnas cansados, los pechos el sueño tiene: en los tálamos paternos taciturna entra y –ay, mala acción–, su hija al padre suyo 85 del cabello de sus hados despoja, y de esa presa nefanda apoderada, lleva consigo el despojo de su abominación y saliendo de su puerta, por mitad de los enemigos –en su mérito confianza tan grande tiene– llega hasta el rey, al que así se dirigió, asustado: “Me persuadió el amor de la acción: prole yo, regia, de Niso, 90 Escila, a ti te entrego los de mi patria y mis penates.
Con los pies contended conmigo. 570 De premios al veloz esposa y tálamos se le darán; la muerte el precio para los tardos. Tal la ley del certamen sea.” Ella ciertamente dura, pero –tan grande el poder de la hermosura es– acude a tal ley, temeraria, una multitud de pretendientes.