susurro

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susurro

1. s. m. Ruido sordo y suave producido al hablar en voz baja su teoría levantó susurros de desaprobación entre los asistentes. bisbiseo, murmullo
2. Ruido suave producido de forma natural por algunas cosas le cautivó el susurro del viento entre los árboles. murmullo, runruneo

susurro

 
m. Ruido suave que resulta de hablar quedo.
fig.Ruido suave que de por sí hacen algunas cosas: es agradable dormirse oyendo el s. de las olas.

susurro

(su'suro)
sustantivo masculino
1. sonido suave y sordo que se produce al hablar en voz baja Entre susurros le relató el argumento de la película porque llegó tarde.
2. ruido suave y sordo que producen ciertas cosas de manera natural el susurro del viento
Sinónimos

susurro

sustantivo masculino
murmullo, bisbiseo, rumor, murmurio.
Aluden a la acción de hablar sin voz o en voz muy baja.
Traducciones

susurro

Flüstern

susurro

Whisper

susurro

шорох

susurro

SM
1. (= cuchicheo) → whisper
2. (= sonido) [de viento] → whisper; [de arroyo] → murmur; [de hojas] → rustle; [de insecto] → hum, humming

susurro

m. whisper, murmur.
Ejemplos ?
Florecen las rosas en torno de ella, vuelan los faisanes, agitan los árboles su cabellera verde a lo largo de las majestuosas avenidas; pero en el suelo cubierto de flores, de perfumes y susurros se adivina la presencia de algo enorme que está allí enterrado: una España que fue, y no cayó bravamente en heroica y tenaz resistencia, sino que se desplomó de anemia, dulcemente, con el cráneo hueco y un paternóster en los labios como último suspiro.
Mientras andaba apresuradamente vi a mi derecha los derruidos restos de una casa de labor, y la negra boca de un pozo abandonado cuyos estancados vapores adquirían un extraño matiz al ser bañados por la luz del sol. El desolado espectáculo hizo que no roe maravillara ya de los asustados susurros de los moradores de Arkham.
De pronto se produjo una intensa conmoción en el camino, y cuando Ammi alzó la lámpara para que proyectara un poco más de claridad al exterior, comprobaron que los frenéticos caballos habían roto sus ataduras y huían enloquecidos con el carro. La impresión sirvió para soltar varias lenguas y se intercambiaron inquietos susurros.
A veces hasta el propio Octavien creyó ver cómo se deslizaban vagas formas humanas en la sombra; pero se desvanecían en cuanto llegaban a la zona iluminada. Susurros sordos y un rumor indefinido revoloteaban en el silencio.
El jardín estaba amurallado como una ciudadela. Era vasto y sombrío, lleno de susurros y de aromas. Los árboles de las avenidas juntaban tan estrechamente sus ramas, que sólo con grandes espacios veíamos algunos follajes argentados por la luna.
Por el balcón abierto se alcanzaba a ver el cielo de un azul profundo apenas argentado por la luna. El céfiro nocturno traía del jardín aromas y susurros: El mensaje romántico que le daban las rosas al deshojarse.
La espadaña se mueve en susurros por el terremoto de las ondas, Mientras que en la hierba floreciente suspira somnoliento un grillo...
Allí la Credulidad, allí el temerario Error y la vana alegría está, y los consternados Temores, 60 y la Sedición repentina, y de dudoso autor los Susurros.
Y en caso que vedasen semejantes torpezas, es importantísimo nos lo averigüen y prueben; si bien es cierto que permitían ciertos susurros inspirados en los oídos de algunos, bien pocos y tal cual instruidos, como una secreta y misteriosa religión, con que dicen se aprende la bondad y santidad de vida.
“Aura”, pues, recuerdo, “vengas tú”, cantar solía, “y a mí me confortes y entres en los senos, gratísima, nuestros y, como haces, volver a aliviar quieras, con los que ardemos, estos calores.” 815 Quizás añadiera –así a mí mis hados me arrastraban– ternuras más, y: “Tú para mí gran placer”, decir habría solido, “tú me repones y alientas, tú haces que las espesuras, que ame estos lugares solos: el aliento este tuyo siempre sea buscado por mi boca.” 820 A estas voces ambiguas engañado oído prestó no sé quién, y el nombre del aura, tan a menudo invocado, ser cree de una ninfa, a una ninfa cree que yo amo. Al instante, de ese crimen fingido temerario delator, a Procris acude y con su lengua refiere los oídos susurros.
El examinador médico guardó silencio por un tiempo, sus ojos dirigidos al suelo. Los hombres a los lados de la cabaña hablaban en susurros, pero rara vez retiraban la mirada del rostro del cadáver.
por lo menos su sentido moral y su sensatez eran mucho más agudos que los míos; y hoy en día, yo hubiera podido ser un hombre mejor, y por lo tanto más feliz, de haber rechazado con menos frecuencia los consejos encerrados en esos susurros que en ese momento odiaba cordialmente y despreciaba con amargura.