Ejemplos ?
Como pasaran los meses y no hubiera respuesta alguna, Fray Calixto elevó una nueva carta suplicatoria al monarca, insistiéndole sobre la necesidad de una respuesta.
En seguida acometió al infeliz jinete, que se puso de rodillas, juntando las manos en suplicatoria actitud y exclamando: -¡Mi amo, por María Santísima, no me mate su merced!