Ejemplos ?
La secretaria Rice, yo misma, el secretario Paulson, todos sostuvimos conversaciones, reuniones con la presidenta de la Cámara de Representantes.
Así lo manifesté al Presidente de esa gran nación vecina, señor Gerald Ford, con motivo de la entrevista que sostuvimos, en territorio mexicano y en territorio norteamericano, durante el pasado mes de octubre.
Por ello, al tiempo que sostuvimos la necesidad de reconocer al Estado de Israel, postulamos su obligación de acatar las disposiciones de las Naciones Unidas para resolver los territorios ocupados y la necesidad de dar solución a las justas demandas del pueblo palestino.
Contrariamente a una opinión que expresamos, primero como ciudadanos y economistas desde los años setenta y ochenta, posteriormente ya como integrantes del Partido de la Revolución Democrática, repito, contrariamente a la posición que sostuvimos desde los años setenta...
Nunca me hizo comentarios que me hicieran dudar de eso y nunca me manifestó que él tuviera dudas propias. Nuestra comunicación durante su campaña fue frecuente, tanto por teléfono como en las múltiples entrevistas que sostuvimos.
Logramos que cada edificio pagara sus cuotas de mantenimiento y el pago a la autoadministración de un creciente número de edificios, entre otros puntos. Sostuvimos múltiples reuniones con el arquitecto Roberto Eibenschsutz Hartman, entonces director general de Fonhapo y actual subsecretario de Desarrollo Urbano, en SEDUE; con el arquitecto Guillermo Bistraín Reyes, gerente de Desarrollo Inmobiliario y con el arquitecto Jorge González Camarena, a quienes planteamos nuestras demandas.
Recuerdo todavía los tratamientos psicológicos que tuvieron que pagar a los empleados de los bancos, porque los insultaban; recuerdo cuando fueron tapiadas las puertas de los bancos con planchuelas de acero para que la gente no pudiera entrar; recuerdo todavía también la madrugada en que como Senadora voté en contra de la derogación de la Ley de Subversión Económica porque creía que se tenían que hacer responsables los que habían cometido semejante salvajada que había llegado casi al quiebre institucional; cinco Presidentes en una semana tuvimos, un endeudamiento feroz. Sostuvimos la convertibilidad...
Se retiró el oficial con la carta comenzada, y Carrera empezó a quejarse de la injusticia de sus –enemigos O’Higgins, San Martín, Luzuriaga; yo le dije-que no era tiempo de eso, y procuré traerlo al camino de la religión y del arrepentimiento, como era de mi deber. He aquí, poco más o menos, el diálogo que sostuvimos: Yo.—Nó, usted no es inocente corno dice, sino muy culpado.
Nosotros desde el primer momento, como integrantes del G-20, cuando todo el mundo aparecía casi desesperado por salvar y auxiliar a los bancos, sostuvimos la necesidad de que estaba bien fondear al sistema financiero para no provocar una depresión como fue la de los años 30, cuando se dejaron caer bancos, pero que teníamos que adoptar mecanismos en aquellos países que fondeaban los bancos para que esos bancos volvieran a prestar el dinero que recibían de fondeo a las empresas y que las empresas pudieran sostener sus puertas abiertas e inclusive aumentar la generación de empleo.
Y por eso, el Gobierno Popular estableció tres medidas esenciales: nacionalizar las minas, determinar en qué estado están y aumentar racionalmente la producción. Veamos el proyecto de nacionalización. Sostuvimos que era lo más importante.
Lo cierto es que el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 marcó el inicio de la caída de la Argentina, que no se detuvo, que tuvo un interregno de crecimiento artificial durante la duración de la convertibilidad pero que la sostuvimos con la venta de las privatizaciones y más tarde con un endeudamiento formidable que explotó, no solamente hacia afuera porque no le podíamos pagar a nuestros acreedores externos, ni siquiera le podíamos pagar a nuestros acreedores internos.
827, 829, sostuvimos que, en el § 9 de la Ley de 12 de abril de 1900, "se pretende, evidentemente, no sólo la nacionalización de todos los buques puertorriqueños como buques de los Estados Unidos, y para admitir a los beneficios de su comercio de cabotaje, pero para colocar Porto Rico sustancialmente en la costa de los Estados Unidos, y los barcos que participan en el comercio entre la isla y el continente, ya que participan en el comercio de cabotaje.