Ejemplos ?
Algunos comienzan cuando es hora de acabar. Si te sorprende, más te sorprenderá esto que te diré: algunos han acabado de vivir antes de comenzar.
Y si la resiste, ¿no nos sorprenderá el día en que más tranquilos estemos la nueva de que la casa matriz ha suspendido pagos, allá, en el otro hemisferio?
¿Qué tenemos hoy para mostrar? Esto le sorprenderá porque es tan poco. Supongo que como normas generalmente van de la gente en la vida pública .
Vamos a pasar una serie de montañas abruptas, y hasta áridas y peladas por lo menos en esta estación, pues en junio se cubren de terciopelo verde; pero el valle, que recoge todo el sol y toda el agua de las arroyadas del invierno, ¡es un vergel, un paraíso! Le sorprenderá a usted el cuadro que presenta, y sorprende a cuantos lo ven por primera vez.
Usted quizá no se sorprenderá de saber que mistress Micawber está en un estado de salud que hace sospechar que los lazos del afecto que...; en una palabra, que se aumente la tropa infantil.
Mas... siga viendo y se sorprenderá de lo que el hombre ha creado. Esa máquina engreída y programada, orgullo de filósofos apresurados en declarar las falacias de su egoísmo glorificado.
No podemos permitirnos vivir sin tomar en cuenta el día del juicio; pues aunque se posponga mucho, ahora 75 está cerca, a las puertas, y se apresura grandemente. La trompeta del Arcángel pronto sorprenderá a los vivos y despertará a los muertos.
El suscitará hombres y mujeres entre la gente corriente para hacer su obra, así como en la antigüedad llamó a pescadores para que fuesen sus discípulos. Pronto habrá un despertar que sorprenderá a muchos.
ranse un leñador y una leñadora que tenían siete hijos, todos varones; diez años contaba el mayor y el menor siete. Sorprenderá que en tan corto intervalo tantos hijos hubiera tenido el leñador, pero con decir que casi todos eran gemelos, nada hay que extrañar.
Y yo había deducido con gusto, por aquellos indicios, que a míster Micawber le iba bien; por lo tanto, me sorprendió mucho recibir un día la carta siguiente, de su amable esposa: «Canterbury, lunes por la noche. Le sorprenderá mucho, mi querido Copperfield, recibir esta carta.
Si, pues, no queremos que el dogma, la Iglesia, el culto sagrado, los libros que como santos reverenciamos y aun la misma fe languidezcan con el frío de la muerte, deben sujetarse a las leyes de la evolución. No sorprenderá esto si se tiene en cuenta lo que sobre cada una de esas cosas enseñan los modernistas.
No existe en ellas pista alguna que nos conduzca al señor Angel, salvo la de que cita una vez a Balzac. Sin embargo, hay un detalle notable, y que no dudo le sorprenderá a usted.