sombrío

(redireccionado de sombríos)
También se encuentra en: Sinónimos.

sombrío, a

1. adj. Se aplica al lugar que es oscuro o tiene una sombra excesiva el salón es grande pero sombrío. lóbrego, sombroso, umbrío
2. Que es triste o tétrico tiene un carácter sombrío. taciturno
3. Que es negativo o adverso las perspectivas son bastante sombrías. negro
4. ARTE Se aplica a la parte de una pintura o un dibujo que tiene sombra.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

sombrío, -a

 
adj. Díc. del lugar en que frecuentemente hay sombra.
Umbrío.
fig.Tétrico, melancólico.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

sombrío, -bría

(som'bɾio, -'bɾia)
abreviación
1. lugar que tiene poca luz una habitación sombría
2. persona que es pesimista o melancólica un joven sombrío y reservado
3. que es característico de este tipo de personas una mirada sombría
4. transparente que es poco claro Su obra está es una sombría alegoría de la realidad.
5. alegre que se considera desfavorable o negativo recibir una noticia sombría
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Sinónimos

sombrío

, sombría
Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2016 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

sombrío

pochmurný

sombrío

elendig, trist

sombrío

synkkä

sombrío

sumoran, turoban

sombrío

荒涼とした, 陰気な

sombrío

음침한, 황량한

sombrío

ellendig, somber

sombrío

dyster

sombrío

ponury, posępny

sombrío

dyster, förskräcklig

sombrío

ไร้ความหวัง, หดหู่

sombrío

ảm đạm

sombrío

A. ADJ
1. (= con sombra) → shaded
2. (= triste) [lugar] → sombre, somber (EEUU), gloomy, dismal; [persona, perspectiva] → gloomy
B. SM (Méx) → shady place
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
¡Luego la muerte, y con ella el cambio de dueño, las miserias, las patadas, estaba sobre ellos! Pasaron el resto de la tarde al lado de su patrón, sombríos y alerta.
Se ofrecían a mi vista las espléndidas ciudades, convertidas repentinamente en vastos cementerios. Me paseaba por ellas, y el horror relampagueaba al través de mis vértebras y sacudía mis nervios con estremecimientos sombríos.
En una de las callejas más oscuras y tortuosas de la ciudad imperial, empotrada y casi escondida entre la alta torre morisca de una antigua parroquia mozárabe y los sombríos y blasonados muros de una casa solariega, tenía hace muchos años su habitación raquítica, tenebrosa y miserable como su dueño, un judío llamado Daniel Leví.
Los grises matices de la tormenta que se agita en mi cerebro me lo reprochan con abiertas protestas desolantes; en compases dolorosos y sombríos.
Este era, pues, el «barco del desayuno», y precisamente detrás de esta reminiscencia de unas horas, en las que gozamos alegremente de la vida, oculta el sueño los sombríos pensamientos referentes a un desconocido e inquietante porvenir.
Una lámpara de cuatro brazos alumbraba la lujosa habitación, proyectando sombras sobre este objeto, luz sobre el otro; reflejos sombríos en el cortinaje de terciopelo obscuro, resplandores siniestros sobre la cama y rayos amarillentos en la fisonomía del difunto...
La riqueza de los materiales se olvida ante los primores de la labor artística, del Renacimiento, ante la armonía de los tonos intensos y sombríos de metales y piedras, con el suave colorido de las magistrales pinturas.
El caballo desherrábase galopando por las pendientes más suaves, y el desconocido, graves y sombríos los negrísimos ojos, arrojaba sobre los rojizos montes una de esas miradas con que solemos despedirnos de una alegría que se va o de una esperanza que muere.
Y ensayaba filtros y conjuros, encantaciones y evocaciones, convocando a las hechiceras de Tesalia, que se reúnen a la luz de la luna, a las pitonisas de Israel, practicando ritos sombríos, adoraciones de la serpiente y crueles ceremonias de propiciación del mal.
Los que se perciben no perturban: bajo diapasón de patos silvestres, tertulias de gallaretas, aleteos entre el ramaje, y el armonioso acento del zorzal, que se alza como un himno a las estrellas, vibrante en los aires, llena de dulce encanto los ribazos sombríos.
El Kian-gar, conocido por el de las aguas rojas; el Espuri, cuya mansa corriente arrastra oro bastante a construir con el un alcázar soberbio; los Senwads, bosques sombríos donde el boa se desliza con el rumor de la lluvia; Lahorre, la madre de los guerreros; cachemira, la virgen de los siete schales de amianto, y cien y cien otros países, ciudades, bosques, torrentes, ríos y montañas, que hasta llegar a las cordilleras del Himalaya se extienden sobre las inmensas llanuras de la India.
Tú no has pisado el «campo de terciopelo y seda»; ni respiraste el «fresco cefirillo que juega de los sombríos bosques con la enramada espesa»...