solípedos

solípedos

 
m. pl. zool. Mamíferos ungulados perisodáctilos, con las extremidades en un solo dedo encerrado en una pezuña. Están incluidos en los équidos.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.
Ejemplos ?
Si Héctor te llamare cobarde y débil no le creerán ni los troyanos, ni los dardanios, ni las mujeres de los teucros magnánimes, escudados, cuyos esposos florecientes en el polvo derribaste. Dichas estas palabras, volvió la rienda a los solípedos caballos, y empezaron a huir por entre la turba.
Contestó Dolón, a quien le temblaban las carnes: — Héctor me hizo salir fuera de juicio con muchas perniciosas promesas: accedió a darme los solípedos corceles y el carro con adornos de bronce del eximio Pelida, para que, acercándome durante la rápida y oscura noche a los enemigos, averiguase si las veleras naves son guardadas todavía, o vosotros, que habéis sido vencidos por nuestras manos, pensáis en la fuga y no queréis velar porque el cansancio abrumador os rinde.
Tronando de un modo espantoso, despidió un ardiente rayo para que cayera en el suelo delante de los caballos de Diomedes; el azufre encendido produjo una terrible llama; los corceles, asustados, acurrucáronse debajo del carro; las lustrosas riendas cayeron de las manos de Néstor, y éste, con miedo en el corazón, dijo a Diomedes: —¡Tidida! Tuerce la rienda a los solípedos caballos y huyamos.
Ya sé que mi destino es perecer aquí, lejos de mi padre y de mi madre; mas con todo eso, no he de descansar hasta que harte de combate a los teucros. Dijo; y dando voces, dirigió los solípedos caballos por las primeras filas.
Como uncidos al yugo dos bueyes de ancha frente para que trillen la blanca cebada en una era bien dispuesta, se desmenuzan presto las espigas bajo los pies de los mugientes bueyes; así los solípedos corceles, guiados por Aquileo, hollaban a un mismo tiempo cadáveres y escudos; el eje del carro tenía la parte inferior cubierta de sangre y los barandales estaban salpicados de sanguinolentas gotas que los cascos de los corceles y las llantas de las ruedas despedían.
No sea que, no oyendo tu voz, se espanten y desboquen y no quieran sacarnos de la liza, y el hijo del magnánimo Tideo nos embista y mate y se lleve los solípedos caballos.
Durante este tiempo, el paciente Odiseo desató los solípedos caballos, los ligó a entrambos con las riendas y los sacó del ejército aguijándolos con el arco, porque se le olvidó tomar el magnífico látigo que había en el labrado carro.
Antíloco hirió de una pedrada en el codo al valiente escudero Midón Atimníada, cuando éste revolvía los solípedos caballos —las ebúrneas riendas vinieron de sus manos al polvo—, y acometiéndole con la espada, le dio un tajo en las sienes.
No desatemos del yugo los solípedos bridones; acerquémonos con ellos y los carros a Patroclo, y llorémosle, que este es el honor que a los muertos se les debe.
Mueran unos y vivan otros cualesquiera que fueren; y aquél sea juez, como le corresponde, y dé a los teucros y a los dánaos lo que su espíritu acuerde. Esto dicho, torció la rienda a los solípedos caballos.
Los corceles por los que preguntas, anciano, llegaron recientemente y son tracios: el valiente Diomedes mató al dueño y a doce de sus compañeros, todos aventajados, y cerca de las naves dimos muerte al décimotercero, que era un espía enviado por Héctor y otros teucros ilustres a explorar este campamento. De este modo habló; y muy ufano, hizo que los solípedos caballos pasaran al foso, y los aqueos siguiéronle alborozados.
Palas Atenea, habiendo recogido el látigo y las riendas, guió los solípedos caballos hacia Ares; el cual quitaba la vida al gigantesco Perifante, preclaro hijo de Oquesio y el más valiente de los etolos.