sofocado

Traducciones

sofocado

breathless

sofocado

ADJ estar sofocado (= sin aire) → to be out of breath; (= ahogándose) → to feel stifled; (= abochornado) → to be hot and bothered
Ejemplos ?
Comprobando el estado de penuria á que se vio reducido, nos refiere el señor Trelles:— «Luzuriaga tuvo qu-e vender á don » Pedro de Angelis todas sus condecoraciones, adquiridas en »la guerra de la Independencia, entre las cuates figura una »que es personal, pues le fué decretada por haber descubierto »y sofocado la conspiración de los prisioneros españoles en »San Luis (1819).
Por fin, sofocado por la camera y turbado por el miedo de ver que Londres entero se pusiera a perseguirme, dejé al joven que se llevase mi maleta y mi dinero donde quisiera.
Pasaba sus brazos alrededor de mi cuello y reía a lo largo del camino como si hubiera sido una apuesta. Jip nos precedía ladrando y se detenía sofocado en el descansillo para ver si llegábamos.
No se daba mucha prisa para ejecutar su misión; pero cuando me vio mirarle desde lo alto de la escalera por encima de la barandilla echó a correr y llegó a mi lado tan sofocado como si llevara muchas horas sin parar.
Un chico de mirada viva, medio recadero y medio empleado, que estaba muy sofocado, pero que me miró como para desafiarme legalmente con arrogancia, se presentó: -¿Está míster Traddles en casa?
Medio sofocado por el polvo omnipresente y cubierto de suciedad, empezó a subir los gastados peldaños que se perdían en la negrura.
Yo tuve miedo al principio. Me apretó tú déjate y me dijo sofocado: "No temas, tú déjate." Y me llevó hasta su cama. "Nada pasará...
—murmura sofocado— La muerte antes que el desengaño, antes que causarle asco y desprecio, antes que continuar con esta terrible desesperanza...
El primer alumno que el doctor en decretales, micer Miles d'Isliers, veía llegar cada lunes por la mañana, sofocado, al abrirse las puertas de la escuela del Chef-Saint-Denis, era Claude Frollo.
Cansados de las injusticias y corrupción de los peninsulares que ejercían el poder en la Nueva España, los criollos y mestizos levantaron en rebelión a los indígenas, pues ellos no tenían el número hombres suficiente para enfrentarse a el ejército colonial, que había ya sofocado fácilmente varios intentos de rebelión.
Sostenido por tan endebles puntos de apoyo, su cuerpo rojo se estremecía bajo los chorros de una lluvia fría dirigida contra él, y él rugía con el rugido sofocado de un oso que estuviera arrancándose una espina.
Así era arrastrado el infortunado Eustaquio por su mano en la persecución del magistrado que daba vueltas a mesas y sillas, llamaba al timbre y gritaba furioso de dolor y de rabia. Finalmente entraron los criados y redujeron a Eustaquio, sofocado y desfallecido.