simoníaco

(redireccionado de simoníacos)

simoníaco, a

1. adj. RELIGIÓN De la simonía.
2. adj./ s. RELIGIÓN Que comete simonía el cardenal fue acusado de un delito simoníaco.
NOTA: También se escribe: simoniaco

simoníaco, -ca

 
adj.-s. Relativo a la simonía.
Que la comete.

simoníaco, -ca

(simo'niako, -ka)
abreviación
que comercia con cosas sagradas ladrón simoníaco

simoníaco, -ca

(simo'niako, -ka)
abreviación
que comercia con cosas sagradas ladrón simoníaco
Traducciones

simoníaco

simoniaco
Ejemplos ?
Clemente XII, en el siglo siguiente, esto es, ayer por la mañana, mejoró la postura en un niño de ocho años, el infante don Luis Antonio, hijo de Felipe V, tan cardenal y arzobispo como el otro, y que también desmintió los indicios. ¿Y quién excomulgó a esos Papas simoníacos?
Hubo gran expectación sobre lo que allí ocurriría; Carlos VIII había manifestado su intención de deponer a aquel papa que había accedido al solio Pontificio por simoníacos procedimientos y que tan indignamente se comportaba.
Su Libellus de symoniacis, escrito antes de 1109, es importante para el debate sobre el significado de la simonía, y, sobre todo por su actitud en los sacramentos de un sacerdote simoníacos.
En 1075 Sigeberto se opuso por vez primera al papa Gregorio VII ("el vigoroso monje Hildebrando") que declaró inválidos los actos sacramentales de los eclesiásticos simoníacos o fornicadores.
Están puestos con la cabeza hacia abajo (como en la pila bautismal), con llamas que les queman los pies. Uno de los simoníacos, el papa Nicolás III, denuncia a dos de sus sucesores, Bonifacio VIII y Clemente V, por la misma ofensa.
En el hoyo tercero son castigados los simoníacos, que hicieron mercimonio de los bienes espirituales y sobre todo de oficios eclesiásticos: ellos están al revés en los agujeros de los que sólo aparecen los pies, rodeados por las llamas.
Fueron a Besalú, donde el conde Bernardo II les había ofrecido refugio y defensa, y allí acabaron sus tareas (año 1078). Excomulgaron a Guifré de Narbona y expulsaron de sus monasterios a muchos abades simoníacos.
No por eso el acta de Amado es menos instructiva, sin duda ha de explicarse así: los reglamentos pontificales excluyeron de todo ministerio a los simoníacos y los clériguos ordenados por ellos.
Su pontificado representa el fin de la pretensión de dominio universal del Papa frente a los poderes monárquicos de las nacientes naciones de Europa. En La Divina Comedia Nicolás III confunde a Dante con Bonifacio VIII en el cerco de los simoníacos.
Superlópez baja al Malebolge —el 8º círculo— con Gerión, y en sus primeras fosas encuentra a proxenetas y alcahuetes, a lisonjeros y aduladores, a simoníacos, y a charlatanes.