siervo


También se encuentra en: Sinónimos.

siervo, a

(Del lat. servus, esclavo.)
1. s. Persona que no tiene libertad por estar bajo el dominio de otra. esclavo
2. Persona mandada con despotismo por otra o sometida a ella por entero. esclavo
3. formal Denominación que una persona se da a sí misma para mostrar adhesión y rendimiento a otra. servidor
4. RELIGIÓN Persona profesa en orden o comunidad religiosa de las que por humildad se denominan así.
5. siervo de Dios RELIGIÓN Persona que sirve a Dios y guarda sus preceptos.
6. siervo de la gleba HISTORIA Esclavo medieval afecto de una heredad y que no se desligaba de ella al cambiar de dueño.
7. siervo de la pena HISTORIA Reo condenado a servir para siempre en las minas u otras obras públicas.
8. siervo de los siervos de Dios RELIGIÓN Nombre que por humildad se da a sí mismo el papa.

siervo, -va

 
m. f. Esclavo.
Nombre que una persona se da a sí misma respecto de otra para mostrarle obsequio y rendimiento.
catol. siervo de Dios Persona que sirve a Dios y guarda sus preceptos; persona muy cuitada, pobre hombre.
rel. Persona que profesa en una orden o comunidad religiosa que por humildad se denomina así.

siervo, -va

('sjeɾβo, -βa)
sustantivo masculino-femenino
1. historia persona que en la edad media estaba subordinada a un señor feudal los siervos del rey
2. persona que está sometida al servicio de otra Yo no soy siervo de nadie.
Sinónimos

siervo

, sierva
sustantivo
Traducciones

siervo

serf, slave

siervo

servo

siervo

serviteur

siervo

Sługa

siervo

仆人

siervo

僕人

siervo

sluha

siervo

tjener

siervo

하인

siervo

tjänare

siervo

/a SM/Fslave
siervo de Diosservant of the Lord
siervo de la glebaserf
Ejemplos ?
No harás en él obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu animal, ni el forastero que está dentro de tus puertas.
Como un novicio dócil, audaz como un marino, sumiso como un mártir, altivo como un rey, creyente sincerísimo, de buena fe cristiano y alerta siempre y siervo tenaz de su deber, para cumplir su sino, para alcanzar su empresa y en sus tribulaciones para encontrar sostén, buscó en la cruz amparo y pan pidió al convento; consejo pidió al monje, se confesó con él, con firme fe en sí mismo y en Dios con la esperanza, ceder no quiso un ápice ni paso atrás volver.
“No codiciarás la casa de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna que sea de tu prójimo.”
Treinta años más tarde (1625) el rey don Felipe IV man- dó á México, con el carácter de virrey, á don Rodrigo Pa- clieco y Osorio, marqués de Cerralvo, recomendándole muy mucho que recogiese y enviase á España las obras escritas por el Venerable siervo de Dios Gregorio López, de cuya beati- ficación y canonización se ocupó con empeño aquel monarca, según lo testifican una carta que dirigió á Urbano VIII, otra al marqués de Castel-Rodrigo, embajador de España en Ro- ma, y otra al cardenal Barberino, deudo del Pontífice, docu- mentos fechados en Mayo de 1636, y que á la vista tenemos.
Pero el pueblo, que toma apego á todo lo fan- tástico y romancesco, no se da por vencido ante tal argumen- to, y responde culpando á los biógrafos del siervo de Dios de haber adelantado en seis años la llegada del personaje á Veracruz.
Y se puso a hablarles en parábolas: Un hombre plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores, y se ausentó. 2. Envió un siervo a los labradores a su debido tiempo para recibir de ellos una parte de los frutos de la viña. 3.
Ellos le echaron mano y le prendieron. 47. Uno de los presentes, sacando la espada, hirió al siervo del Sumo Sacerdote, y le llevó la oreja. 48.
El siervo de la gleba se vio exaltado a miembro del municipio sin salir de la servidumbre, como el villano convertido en burgués bajo el yugo del absolutismo feudal.
Por tanto, cuando obra según la razón, actúa en virtud de un impulso propio y de acuerdo con su naturaleza, en lo cual consiste precisamente la libertad; pero cuando peca, obra al margen de la razón, y actúa entonces lo mismo que si fuese movido por otro y estuviese sometido al domimo ajeno; y por esto, el que comete el pecado es siervo del pecado»(4).
Dicen sus biógrafos, el padre Francisco Losa y el licen- ciado Luis Muñoz, que el siervo de Dios Gregorio López es- cribió sobre Cosmografía, Historia, Medicina, Agricultura y otros ramos, del saber humano; y, aunque alguno de sus libros pudiera hallarse á nuestro alcance, no son el sabio ni las producciones de su ingenio los que hoy nos impulsan á bo- rronar cuartillas.
¿No es una bella persona?” Dirás. Lo es, pero el bello este ni siervo tiene ni arca. Esto tú cuanto quieras desdeña y atenúa: y ni siervo aun así él tiene, ni arca.
Por supuesto que, en los dos libros Vida del Siervo de Dios, (y que en la Biblioteca de Lima se encuentran), se ocupan largamente los devotos biógrafos de las luchas que su héroe sostuvo contra las tentaciones del demonio, de las visitas con que los ángeles lo favorecieron, de su ascetismo y p eniten- cia, del cómo hizo la conversión de grandísimos pecadores, de lo« infinitos milagros que practicó antes y después de su muerte, y por fin aseguran que tuvo ciencia infusa, lo que es mucho asegurar.