sierpe

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sierpe

(Del lat. vulgar serpes.)
1. s. f. ZOOLOGÍA Serpiente, culebra de gran tamaño.
2. Persona muy fea, feroz o colérica. basilisco
3. Cualquier cosa cuyo movimiento imite al de una serpiente.
4. BOTÁNICA Vástago que brota de las raíces leñosas.

sierpe

 
f. zool. Serpiente.
fig.Persona muy fea o muy feroz.
Cualquier cosa que se mueve con rodeos.

sierpe

('sjeɾpe)
sustantivo femenino
1. zoología serpiente el silbido de la sierpe
2. persona muy fea, muy enojada o irritable ponerse como una sierpe
3. cualquier cosa que tiene un movimiento ondulado la sierpe de la carretera
Sinónimos

sierpe

sustantivo femenino
Traducciones

sierpe

serpente

sierpe

SFsnake, serpent
Ejemplos ?
En vano a la resistencia quiso apelar muchas veces; teníanle bien asido de los brazos los corchetes: y habían ido llegando del difunto los parientes por él pidiendo justicia, iracundos como sierpes.
Enarcan las cejas como quien dice yo no fui; fruncen el seño cual si se salvaran inmaculados de la porquería en la que se baten; sus labios sonríen en un rictus que oscila entre el placer de calumniar por desconocida venganza y sin mancharse las manos en su resentimiento; y luego de sus palabras sierpes, su mirada refulge el dulce goce de lanzar venenos; facilón ritual de envidias así satisfechas, o casi.
En cambio de estas ventajas, México abre sus puertas a todos los productos de hierro que por la mala obra y falaz beneficio del sistema proteccionista sobrecarga hoy a los mercados americanos, enfermos de plétora; a cuanto se necesita para levantar pueblos, como por obra de magia; para desmontar selvas, para quebrar montes y echar, por donde andaban sierpes y fieras, ferrocarriles.
La tradición guarda una idea confusa, y el principie por quien esto se supo habla vagamente de sierpes monstruosas y aladas que se precipitaron en las ondas del torrente, para aparecer de nuevo en forma de animales desconocidos y fantásticos; de conjuros tan temibles que a veces se cubría de manchas el sol y los montes se estremecían como cañas; de lamentos y aullidos tan espantosos, que la sangre se helaba al escucharlos.
243 Espuma de canes que el agua resçelan, membranas de líbica sierpe çerasta, çeniza de fénix, aquella que basta huesos de alas de dragos que buelan, de otras vipéreas sierpes que velan dando custodia a las piedras preçiosas, e otros diversos millares de cosas que el nombre non saben aun los que las zelan.
De tu memoria en las tablillas esto: Cuando el río atravieses que separa Entrambos continentes, hacia el orto Y la cuna del sol tu paso guía, A los campos gorgóneos de Cisthene Llegarás, de las Fórcides ancianas, Tres, cygniformes, con un ojo solo Y un solo diente, habitan, ni reciben La luz del sol, ni de la tibia luna, No lejos, las alígeras hermanas Con sierpes por cabellos; las Gorgonas Enemigas del hombre, que no puede Su vista resistir, sin que se apague El aliento vital.
-¡Siquiera el cielo a más serenos días retardará, oh niño, tu nacer!, que ahora sólo el indigno espectáculo te espera de una patria en mil partes lacerada, sangre filial brotando por doquiera, y, crinada de sierpes silbadoras, la discordia indignada sacudiendo, cual furia horrible y fea, su pestilente y ominosa tea.
Músicas hojas viste el menor ramo 590 del álamo que peina verdes canas; no céfiros en él, no ruiseñores lisonjear pudieron breve rato al montañés que, ingrato al fresco, a la armonía y a las flores, 595 del sitio pisa ameno la fresca hierba cual la arena ardiente de la Libia, y a cuantas da la fuente sierpes de aljófar, aún mayor veneno que a las del Ponto tímido atribuye, 600 según el pie, según los labios huye.
 Rho La del alba será cuando limpiemos el vasto lodazal de esclavitudes porque escalas tendrán las altitudes que ocultaban apóstoles blasfemos y al ímpetu de arcángeles supremos las sierpes cavarán sus ataúdes y en cánticos serenos de láudes vencidos se caerán los polifemos.
Y me recorre una nostalgia nítida de futuros hechos idos por tus ojos en galera, antifaces que se pierden; por tus manos sierpes, sutiles venenos que se filtran en los quiebres resecos de mis tierras.
Y las ganas rebeldes que propulsan el semen en torrente furibundo dominan subversivas lo fecundo de sierpes prisioneras que lo expulsan.
Desvelados en el sueño y descuido de los que los padecen temerosos, y fecundos de fertilidad tan nociva, que la casa donde están la minan de suerte que no puede vivir en ella quien se contenta con cerrar los agujeros u espantarlos, y sólo puede habitarla quien, o se muda della, o los mata. Sierpes son, Señor, que caminan sin pies, que vuelan sin alas, resbaladizos, que disimulan su estatura anudándola, que se vibran flecha y arco con su lengua en los círculos sinuosos de su cuerpo, que se encogen para alargarse, que pagan en veneno desentomecido el abrigo que se les da.