Ejemplos ?
Siete veces los anchos y profundos bolsillos de mi blusa, y el paño delantero del serape llenáronse de oro, y otras tantas desapareció en el hoyo oculto bajo la piel de búfalo.
El sombrero y el serape ocultaban su rostro; pero no tuve necesidad de verlo para reconocer al fatídico personaje que atemorizaba a Estela, al hombre color de cobre.
Enseguida, enrollando una blusa de lona guarnecida de fuertes bolsillos, emboceme en un serape mejicano, y volví al recodo del arroyo.