Ejemplos ?
En la pacata Buenos Aires colonial, los amores del viudo cincuentón que fue héroe de la Reconquista con la bella criolla-francesa Anita Périchon significó un auténtico escándalo que tuvo derivaciones políticas. Un autor ha escrito sentenciosamente que: "La historia se enriquece en constantes rectificaciones".
Pero, sentenciosamente, agrega, trazando un esquema vigoroso de las posibilidades de colonizar con la mano de obra indígena sobre los yermos campos de los enemigos: Además de constituir pueblos para la población indígena el Caudillo pidió al Cabildo Gobernador que les enviase “útiles de labranza, arados, azadas, algunos picos y palas, igualmente algunas hachas, para que empiecen estos infelices a formar sus poblaciones y emprender sus tareas”, debido a estas políticas, un gran número de indígenas emigro hacia la Banda Oriental, a pesar de las dificultades imperantes, propiciadas por algunas autoridades.
Uno de los hermanos, Juan, el más joven, quien, si, por suerte, no hubiera sido tartamudo, habría salido muy doctor, apoyaba la idea; y cuando el candidato a apoderado, procurador conocido en el pueblito con el apodo de «Gusanillo», había desarrollado sentenciosamente sus argumentos irresistibles, él, con elocuencia espontánea, decía: «¡Por, por, por...
A muchos maravilló lo gigantesco de la huella, que catorce puntos o pulgadas no son para pie de los pecadores hijos de Adán. Pero a esto responde sentenciosamente un cronista religioso «que, para tan gran varón, aún son pocos catorce puntos».
Su experiencia de avezado galanteador le daba de ello la certeza, y no pudo menos que lanzar a Remigio una mirada triunfante cuando uno de los compañeros le dijo con sorna: -¿Qué tal el agua, ¿apagaste la sed? Retorciéndose el rubio bigote contestó sentenciosamente: -Dios sabe más y averigua menos.
Estando yo dormida me metió un palo de punta por este ojo y me lo echó fuera... Y la vieja, entre dos chupadas, declaró sentenciosamente: -El que con chiquillos se acuesta...
Hizo un supremo esfuerzo y salió del agua, pero sus alas mojadas se negaron a sostenerla, y tras una breve lucha para mantenerse a flote sobre las salobres y traidoras ondas, se hundió en ellas para siempre. Cuando hubo desaparecido, la gotita de agua dulce dijo grave y sentenciosamente: —No tiene más que su merecido.
-Pues sepa usted -repuso con voz otra vez firme-, que no debe desdeñarse ningún indicio, por pequeño que parezca. -Para un espíritu superior nada es pequeño -observó Holmes sentenciosamente.
Estoy avergonzado, porque me cogen ustedes componiendo un peldaño de mi escalera. -Siga usted, siga usted, señor Grandet, cada cual hace en su casa lo que quiere, dijo sentenciosamente el presidente.
Maripepa y Rosa, Mariposa. Y como advirtiera la sorpresa de los oyentes, añadía sentenciosamente el Manco: -Yé una abreviatura. -Usté bien lo sabe, don Teodomiro, lo que val la mi rapacina.
Hubo un silencio, como de quienes escuchan. Y la voz del narrador comentó sentenciosamente, a modo de epílogo: –¡Bienhaya el modo de querer!
El toro de cinco mil pesos, que el patrón acababa de mandar por el tren, era un lindo animal, y don Tomás, el padre, mayordomo del establecimiento, cuando lo fue a recibir a la estación, sentenciosamente se lo había hecho notar a Tomasito, su hijo, y éste lo admiraba, ya que se lo mandaban así: pero, lo que, en realidad, más le llamaba la atención, era lo elevado del precio que representaba esa bestia.