sensiblería

(redireccionado de sensiblerías)

sensiblería

s. f. SICOLOGÍA Sentimentalismo exagerado y ñoño.

sensiblería

 
f. Sentimentalismo exagerado, trivial o fingido.
Traducciones

sensiblería

sentimentality

sensiblería

romanticheria

sensiblería

Sentimentalität

sensiblería

sentimentalité

sensiblería

sentimentalitet

sensiblería

sentimentalitet

sensiblería

SFsentimentality
Ejemplos ?
Ya había pasado el romanticismo que había tenido alguna consideración con los tísicos. El mundo ya no se pagaba de sensiblerías, o iban éstas por otra parte.
Esta misma diferencia de caracteres era para mí uno de los mayores alicientes de su trato; pues cuando me sentía con humor de reír, me dedicaba a pasar revista a todas las ridiculeces de nuestros compañeros de temporada en unión con Luisa, que así se llamaba la más alegre de genio, y cuando, por el contrario, sin saber por qué ni por qué no, me asaltaban esas ideas melancólicas de las que en vano trata uno de defenderse cuando se encuentra entre personas de diverso carácter, daba rienda suelta a mis sensiblerías, charlando con Elena, que éste era el nombre de la otra, de vagos presentimientos, pesares no comprendidos, aspiraciones sin nombre, y toda esa música celeste del sentimentalismo casero.
Había que vencer instintos, vanidades, sensiblerías; todos los estorbos de la distracción para obtener la gloria creadora que el TEOTL, nuestro reverendo padrecito-madrecita había heredado a los seres humanos.
Además, lo juzgaban tan divertido y al-borozante dentro de la acostumbrada monotonía espacial que, sumidos en la esperanza del próximo festejo, resistían la lluvia palabrera de máquinas elocuentes y robotes habladores: “Tienen que respetar y venerar a nuestros ante-pasados”, decía con quebradiza voz, entre mu-chas aseveraciones, la computadora historicista en jefe al trasladarlos, sin saber que dentro de los jóvenes cosmonautas, aquellas sensiblerías no les causaban ninguna emoción...
El estílo claro y riguroso, alejado de los excesos y de las sensiblerías de mucha de la prosa scapigliata de fines del siglo XIX, hace a sus obras muy amadas sobre todo por los lectores que se inclinaban por vez primera a la literatura: la última obra escrita por él fue El maestro de setticlavio, una colección de cuentos publicada en 1891.
El poemario La costa despierta (1930), que firmó con el apellido de su marido, Welker, tiene epígrafes de Apollinaire y Mallarmé, y contiene versos que, a pesar de su confección casi algebraica (no era una mujer muy dada a las sensiblerías), irradian una sensualidad muy propia de la costa uruguaya, con aromas de pino y ruido de olas.