semiótica


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semiótica

(Derivado del gr. semeion, signo.)
1. s. f. LINGÜÍSTICA Ciencia que estudia los sistemas de signos dentro de una sociedad. semiología
2. MEDICINA Parte de la medicina que estudia los síntomas de las enfermedades. sintomatología
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

semiótica

(se'mjotika)
sustantivo femenino
1. lingüística ciencia que estudia los sistemas de signos de la comunicación, sus significados y sus relaciones la semiótica de la propaganda política
2. medicina ciencia que se ocupa del estudio de los síntomas de las enfermedades semiótica del HIV
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Traducciones

semiótica

semiotics

semiótica

Semiotik

semiótica

semeiotica

semiótica

Semiotiek

semiótica

السيميائية

semiótica

Semiotyka

semiótica

семиотика

semiótica

符号学

semiótica

符號學

semiótica

Sémiotika

semiótica

Semiotik

semiótica

記号論

semiótica

기호학

semiótica

semiotik

semiótica

SFsemiotics sing
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
La aplicación de estas técnicas de la semiótica-lingüística al estudio de los enunciados realizados por un escritor determinado, nos permite descubrir las reglas que éste, consciente o inconscientemente, ha utilizado para pasar del nivel coloquial de las hablas al nivel literario que ostenta la escritura de un artista de la lengua.
La adquisición de una conciencia semiótica por medio de la acción instrumental que ejerció la propia debilidad zoológica de los protoantrópidos, difusa, borrosa, desorientada quizá, resultó, tanto en la filogenia como en la ontogenia y viceversa, el primer paso de la diferencia, como lo hemos asentado ya, entre todos los seres biológicos y el ser humano.
Y las transacciones conversacionales y el libre vuelo de las argumentaciones y la comprensión. Sin la interacción social de los signos, el ser humano se ahoga en su visión del mundo. TODO ES SEMIÓTICA. Todo es Semiótica.
Desde sus primeros intentos de aplicación en nuestro país (recordemos “Ríe” de Uruchurtu y Alconeda” en 1929 o “El Mundo del Niño” de Rosaura Lechuga en 1951, el método global, llamado en ocasiones natural y menos preciso, de cuentos, (de cuentos también es el Método Onomatopéyico, sin ser global), hoy ha sido enriquecido con estas aportaciones irrefutables: a) Las técnicas que la lingüística y la semiótica utilizan.
Con ello, nuestro país tomó contacto con las experiencias que se hacían en la escuelas estadounidenses de avanzada a partir de la ideas del padre de la filosofía pragmática y de la Semiótica, Charles Sanders Peirce, pregonadas por su discípulo John Dewey y a su vez, por el discípulo de éste, William H.
Como se habrá visto, el hecho de no realizar numerosas (mínimo dos meses) prácticas de maduración ha conducido a renegar de una metodología globalizadora o integral, validez científica irrefutable, puesto que está apoyada en grandes investigaciones de la Psicología, de la Lingüística y de la Semiótica.
Como estudioso de la lingüística y la semiótica que he sido, he podido detectar las aportaciones que estas ciencias han permeado en las corrientes de la enseñanza de la lengua escrita; verdadera novedad para el niño, ya que la lengua oral la “domina” desde el fin de su primera infancia.
Estos indicios, tan estudiados superficialmente y con la condena de una deformación semántica a lo que en realidad hacían referencia, de una educación sistematizada para cumplir una función humanística comprometida con los propósitos de ayudar a la evolución del cosmos; de la cual el hombre era la muestra máxima, aunque solo un elemento más de la inmensidad natural y sus poderes (Tonantzin-Nonantzin: tu-nuestra y reverenda-reverendo madrecita-padrecito; la dualidad creadora Ometeotl, ipalnemohuani, aquello por lo cual vivimos) resultan muy actualizados con nuestra propuesta enriquecida por los aportes de las ciencias semiótica y psicológica.
Basta con mencionar a algunos de ellos, como para calcular las dimensiones, no obstante las variantes, de tales aportaciones: John Dewey y el sentido pragmático de la educación; Roger Cousinet y el trabajo libre por grupos; Jessie Mackinder y la autoactividad del niño; Anton Makarenko y la disciplina social; Ellen Parkhurst y el desenvolvimiento industrial; Celestin Freinet y la imprenta en la escuela para el trabajo; Jean Piaget y su extraordinarias aportaciones al conocimiento de la evolución del niño en su psicología genética; Lev Vigotski y la interacción socio semiótica; Jerome Bruner y la búsqueda de significaciones y muchos más, que ahora sería prolijo enumerar, entre ellos.
Así fue como pasaron a integrar Massmediaciones, Hacia una educación neohumanística, Literaturidad, Semiótica Literaria del Mundo Náhuatl y Deshojando las florecitas que el amable lector puede encontrar en esta misma casa editora.
El campo noemático de lo que he llamado neohumanístico, por tanto, y se hace necesario dejarlo muy claro, no se refiere a una reinstauración del humanismo clásico-renacentista-neoclásico, sino a una reconsideración analítica de lo humano como elemento de la totalidad sistémica y holística que es el Universo, y cuyos antecedentes se han ido descubriendo, de manera sorpresiva, en el mundo prehispánico, de modo fundamental náhuatl, aunque estudiosos de otras etnias de México van encontrando coincidencias tanto en sus respectivos imaginarios como en sus específicas realidades colectivas. Por ello, ha de buscarse una nueva interpretación semiótica, o recodificación sígnica de tales ideologías y praxis.
El ser humano no constituye el centro del universo, sino sólo un elemento más en el mismo, aunque es, y he aquí la importancia subrayada de una propuesta neohumanística para la educación: dentro de otros seres, que aún no sabemos dónde están ni quiénes son, distribuidos en el Universo, (aunque parezca ficción científica) quien posee rasgos que le permiten ser una especie de guías cósmicos, un reflejo en miniatura del Teotl, seres que hemos adquirido una conciencia semiótica, un sistema cognitivo de sistemas cognitivos de signos, que día con día avanza en pos de nuestro perfeccionamiento, aunque se dude; y que siempre, por medio de signos desarrolla sus procesos mentales superiores.