señorito

(redireccionado de señoritas)

señorito, a

1. s. Hijo o hija de una familia acomodada.
2. Persona joven acomodada y ociosa. señoritingo
3. Con respecto al criado, persona para la que trabaja. amo, señor
4. despectivo Persona refinada y escrupulosa en exceso mira el señorito, no quiere mancharse las manos trabajando.
5. Persona joven que no ha contraído matrimonio.

señorito, -ta

 
m. f. Hijo o hija de un señor o de persona de representación.
fam.Tratamiento dado por los criados a sus amos o amas jóvenes.
m. fam.Joven acomodado y ocioso.
f. Término de cortesía que se aplica a la mujer soltera.
Mujer que desempeña cierto trabajo, esp. profesora de enseñanza.

señorito, -ta

(seɲo'ɾito, -ta)
sustantivo masculino-femenino
1. persona refinada y remilgada en exceso un señorito esnob y ridículo
2. tratamiento dado a las mujeres la señorita secretaria
3. tratamiento que utiliza el personal de servicio con las personas jóvenes de la casa señorito Carlos
4. persona joven de buena posición y que no trabaja vida y milagros de un señorito jerezano
Traducciones

señorito

master

señorito

A. ADJ (pey) → high and mighty
no le gusta trabajar, es muy señoritashe doesn't like working, she's too high and mighty
B. SM
1. (= hijo de señor) → young gentleman; (en lenguaje de criados) → master, young master
2. (pey) → rich kid
Ejemplos ?
Desde Civita-Vecchia, el cónsul literato expresa su nostalgia de las señoritas de Montijo, sus dos amigas de catorce años, sus dos encantadoras españolas.
– Mejor, dos. – ¿Mandamos recado a Riabika? – Naturalmente. – ¿Señoritas francesas? – No hacen falta. – ¡De la bodega...? – Completa.
Con ello nuestro escarabajo bajó al lodo, donde había tres señoritas de la familia que lo recibieron con risitas ahogadas, porque no sabían qué decir.
En las noches profanas De novenario (orquestas Difusas, y cohetes Vívidos, y tertulias De los viejos, y estrados De señoritas sobre La regada banqueta) Hay en tus torres ágiles Una policromía de faroles De papel, que simulan En la tiniebla comarcana un tenue Y vertical incendio.
El de señoritas era un sueño; hasta las casaderas, y aun papandujas y quedadas fueron a abrevar sus espíritus en aquella fuente de sabiduría.
Al igual que el joven sostenía en su casa las urgencias de su familia, sosteníalas en el hogar vallisoletano, Andrea, preciosa mujer de veinticuatro abriles, que regentaba una de las escuelas públicas y ayudaba a los aumentos de su haber, con lecciones de idiomas, dadas a señoritas ricas.
Al atardecer se iluminó toda la ciudad, y los soldados dispararon salvas con los cañones, mientras los muchachos soltaban petardos; en el palacio se comía y bebía, todo eran saltos y empujones, y los caballeros distinguidos bailaban con las bellas señoritas; de lejos se les oía cantar: Sin embargo, la princesa seguía aún embrujada y no podía sufrir a Juan.
Con tan honrosa credencial, estaba yo autorizado para saludar en el paseo a las señoritas más encopetadas, para tomar sorbete en el salón principal del Suizo, para codearme con los hombres elegantes, y, sobre todo, para entrar sin obstáculo en los círculos cuyas puertas se cerraban, por razón de lustre, a la inmensa mayoría de mis conciudadanos.
Al hablar de la cultura intelectual de Santa Rosa, consignamos los nombres de las prestigiosas educadoras Señoritas: Teresa, Rosa y Ángela Arcaya Germán, Lastenia y Maruja Ramírez, quienes prestan sus servicios en las escuelas fiscales y en el Normal Rural de Santa Rosa.
¿Qué vendría luego? Criados y señoritas corrían de un lado para otro y no se cansaban de colgarle adornos y más adornos. En una rama sujetaban redecillas de papeles coloreados; en otra, confites y caramelos; colgaban manzanas doradas y nueces, cual si fuesen frutos del árbol, y ataron a las ramas más de cien velitas rojas, azules y blancas.
-Ya sé que son chicos muy galantes esos empresarios y sus amigos: ellos pagan para que ustedes bailen todo el año gratis. -Cabal. Y tan buenas somos nosotras como las señoritas que hacen lo mismo. -Ya se ve que sí.
La fortuna reunida por las Cutres le proporcionó pronto una esposa bella y buena, de las mejores señoritas del pueblo, que no hizo reparo en el nacimiento del novio.