sarta


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sarta

(Del lat. serta, guirnalda.)
1. s. f. Serie de cosas atravesadas por otra fina y alargada, como un hilo, cuerda o una paja sarta de moras. ristra
2. Serie de sucesos o cosas no materiales de la misma clase nos contó una sarta de mentiras. retahíla, sucesión
3. Serie de personas o cosas que van en fila unas tras otras una sarta de gente esperaba para entrar en el cine. ringlera
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

sarta

 
f. Serie de cosas metidas por orden en un hilo, cuerda, etc.
fig.Porción de gentes o de cosas que van unas tras otras.
Serie de sucesos o cosas no materiales y análogas.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

sarta

('saɾta)
sustantivo femenino
1. serie de cosas puestas una tras otra en un hilo sarta de perlas
2. serie de hechos o cosas no materiales de la misma índole sarta de tonterías
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Sinónimos

sarta

sustantivo femenino
serie, retahíla*, sartal, rosario, aluvión, rastra, ristra, horco, horca.
Rastra, ristra, horco y horca, aluden a la sarta de frutos secos.
Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2016 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

sarta

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sarta

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sarta

SF sartalada SF (Cono Sur) (= serie) → string; (= fila) → line, row
una sarta de mentirasa pack of lies
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
sólo se llenó una vez, cuando Oxen, el millonario norteamericano, compró secretamente una sarta antigua, dicen que de la Virgen de Loreto.
Bien me parece a mí un escribano a caballo y un alguacil con capa y gorra honrando unos azotes como pudiera un bautismo, detrás de una sarta de ladrones que azotan; pero siento que cuando el pregonero dice: «A estos hombres, por ladrones», que suena el eco en la vara del alguacil y en la pluma del escribano.
Y es que el camino lo merecía: a la izquierda, la ría, azul y brillante, como polvareda de cristal, con sus playales de arena blanca, que orlan pinos y alisos, mimbraleras y álamos argentados; a la derecha, una sarta caprichosa de casas de recreo, de cuyas tapias se desbordaba el ramaje de las coníferas y los ramilletes coralinos del geranio enredadera y la rosa de pitiminí.
Según oyera la Primitiva, la Mora dejó una niñita de pocos meses, y esa criatura que nunca confesó suya la malabarista, era ella misma. A lo menos le dieron las caravanas de la infortunada y la sarta de monedas con la negrita.
Y no es eso sólo, sino que ahora con este con qué y aluego con el otro, lo tengo en casa cuarenta veces ar día, y po eso me he determinao yo a venir pa decille a su mercé que no es que a mí me agravie la voluntá que a la muchacha le tiée el zagal, que si ella es una rosa de Jericó, él es tamién una prenda, pero es que mi zagala está entoavía en capullo y la mies que mejor se trilla es la que más el sol dora; y además, y sobre to, y platicándole a su mercé con er corazón en la mano: la verdá es que a mí er peso de la edá me tiée ya enterrao cuasi jasta los corvejones y er día menos pensao sarta un terral y me reseca der to y me arranca de la cepa...
Y estando aquella mañana Isabela vestida, por orden de la reina, tan ricamente que no se atreve la pluma a contarlo, y habiéndole echado la misma reina al cuello una sarta de perlas de las mejores que traía la nave, que las apreciaron en veinte mil ducados, y puéstole un anillo de un diamante que se apreció en seis mil escudos, y estando alborozadas las damas, por la fiesta que esperaban del cercano desposorio, entró la camarera mayor a la reina y de rodillas le suplicó que suspendiese el desposorio de Isabela por otros dos días, que con esta merced sola que su majestad le hiciese, se tendría por satisfecha y pagada de todas las mercedes, que por sus servicios merecía y esperaba.
Con el aire más natural, con una risa de sarta de perlas que se desgranaba, Sarito sacudió la ceniza, apretó con los lindos dedos el punto donde cundía el fuego y exclamó: -No hay cuidado...
Las rapazas vestían su mejor ropa, sus buenos dengues y mantelos de rico paño a la antigua, que ya no se estilan ahora, iban repeinadas, lustrosa la tez de tanto fregarla con agua y jabón barato; hasta lucían una sarta de cuentas azules, Esperanza; de granos de coral falso, Venturiña; pero tenían que sentar sobre los guijarros y el polvo el pie desnudo; y esto sería lo de menos, que avezadas estaban a guardar los zapatos para días de repique gordo; el caso era la vergüenza, el corrimiento de ir así, y que todos los mozos y aun los viejos preguntasen entre maliciosas cucadas de ojo la razón de un voto tan solemne y estrecho.
Se han muerto ya, princesa de princesas de todos los pictóricos estilos, las flores del jardín de las promesas crecidas bajo el palio de los tilos y el otoño ha aventado sus pavesas. Fue tu amor una sarta de falacias de tu alma hecha de afeite y badulaque.
-Buenos días, pequeña -le dijo la señora de Chargebœuf desde lo alto de su grandeza y con el aire impertinente que le daba la nariz remangada. Vinet llevó al colmo aquella sarta de injurias, mirando a Petrilla y diciendo en tres tonos diferentes: -¡Oh!
Mi deseo era desarrollar todo esto, y me encuentro al fin de la jornada con una serie de notas sueltas, especie de sarta sin cuerda, en que se apuntan muchas cosas y casi ninguna se acaba.
Y las carcajadas generales eran tanto más de notar, cuanto que el excelente borrachín nada decía que fuera ingenioso o regocijado. Sarta de disparates sin gracia y sin intención eran sus discursos.