sapo

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sapo

1. s. m. ZOOLOGÍA Anfibio anuro que se alimenta de insectos, tiene el cuerpo rechoncho, la piel verrugosa y los ojos saltones.
2. coloquial Bicho, animal cuyo nombre se ignora.
3. despectivo Persona gruesa, torpe o fofa.
4. Chile MINERALOGÍA Mancha o tara en el interior de las piedras preciosas.
5. Amér. Merid. JUEGOS Juego de la rana.
6. Chile Acto casual, chiripa.
7. Cuba ZOOLOGÍA Pez pequeño de cabeza grande y boca muy hendida, que habita en la desembocadura de los ríos.
8. Bol. Vagina o vulva, órgano sexual femenino.
9. sapo corredor ZOOLOGÍA El de menor tamaño que presenta una raya amarilla en el dorso.
10. sapo de espuelas ZOOLOGÍA El de grandes ojos, pupilas verticales y un saliente, a modo de espolón, en las patas traseras.
11. sapo marino ZOOLOGÍA Pejesapo, pez teleósteo.
12. sapo partero ZOOLOGÍA El de pequeño tamaño que transporta sobre el dorso y las ancas los huevos puestos por la hembra hasta su eclosión.
13. echar sapos y culebras coloquial 1. Decir tonterías o desatinos. 2. Proferir con ira juramentos y blasfemias.
14. pisar el sapo coloquial 1. Se aplica a la persona perezosa cuando se levanta de la cama: ten cuidado, que vas a pisar el sapo. 2. No atreverse a hacer alguna cosa por miedo a las consecuencias.
15. ser sapo de otro pozo Argent. Pertenecer a otra clase, medio social o esfera laboral.
16. tragarse un sapo Argent. Verse obligada una persona a aceptar una situación desagradable.
NOTA: Nombre científico: (Alytes cisternasii.)

sapo, a

adj. Chile Que es disimulado y astuto.

sapo

 
m. zool. Anfibio anuro (Bufo bufo), de cuerpo pesado, ojos grandes y piel gruesa tapizada de tubérculos y glándulas venenosas.

sapo

('sapo)
sustantivo masculino
anfibio más grande que una rana que tiene la piel verrugosa, que habita en la tierra al hacerse adulto Vimos un sapo andar por el jardín.
decir maldiciones una persona enfadada Mi padre se pasó la tarde echando sapos y culebras porque chocó el automóvil.
Sinónimos

sapo

sustantivo masculino
batracio (ciencias naturales), anfibio, anuro (ciencias naturales), rana.
Anfibio se aplica a los animales o plantas que pueden vivir dentro y fuera del agua; batracio se aplica a los animales de la clase de los anfibios, especialmente los anuros y, en particular, el sapo y la rana. Anuro designa el orden de anfibios al que pertenecen el sapo y la rana, caracterizados porque en estado adulto están desprovistos de cola. El sapo es un anuro de aspecto parecido a la rana pero de cuerpo más grueso.

sapo marino sustantivo masculino pejesapo, alacrán marino, pescador, rana marina, rape.
Traducciones

sapo

toad

sapo

Kröte

sapo

krastača

sapo

sapo

sapo

rospo

sapo

ropucha

sapo

tudse

sapo

rupikonna

sapo

krastača

sapo

ヒキガエル

sapo

두꺼비

sapo

pad

sapo

padde

sapo

padda

sapo

คางคก

sapo

con cóc

sapo

蟾蜍

sapo

1 SM
1. (Zool) → toad
echar sapos y culebrasto turn the air blue
2. (= persona) → ugly creature
3. (LAm) game of throwing coins into the mouth of an iron toad
4. (CAm, Caribe) (= soplón) → informer, grass, fink (EEUU)
5. (Cono Sur) (= soldado) → soldier

sapo

2 ADJ
1. (Andes, CAm, Cono Sur) (= astuto) → cunning, sly
2. (Cono Sur) (= hipócrita) → hypocritical, two-faced
3. (CAm, Caribe) (= chismoso) → gossipy

sapo

m (PR, SD) thrush
Ejemplos ?
Una trompeta esparcirá sonidos feéricos que aterrarán al orbe y las regiones de marmóreos sepulcros y palacios funéreos se abrirán ante el trueno de justicias. Quebrantados parirán de pánico los roncos sapos de la envidia.
Y en aquella basura bullían, hervían y se agitaban millares de sapos y culebras y un negro ejército de curianas y de escarabajos peloteros que fabricaban y arrastraban hediondas bolitas.
Siempre que algún parroquiano llegaba al cuchitril de Gertrudis la Lunareja en demanda de un par de zapatos de orejita, era cosa de taparse los oídos con algodones para no escucharla echar por la boca de espuerta que Dios la dio sapos, culebras y demás sucias alimañas.
Y así como se pone un plato de miel para libertar a una habitación de las moscas, que todas se van a él, se puede poner el Correo en Madrid, para que las tales cigüeñas se distraigan un poco; mucho es que no se han echado ya sobre la redacción a la hermosa presa que les presenta el Correo con sus sapos y culebras.
Avanzan devorando todo lo que encuentran a su paso: arañas, grillos, alacranes, sapos, víboras y a cuanto ser no puede resistirles.
Aconteció que unas hembras de esas de patente sucia iban por la calle en compañía de unos mozos tarambanas, echando por esas bocas sapos, lagartos y culebrones, cuando acertaron o desacertaron a pasar dos belethmitas.
Y desde que, a instigación de Esperanza, su prima, hizo la oferta para la romería del Cristo de Androsán, el martirio arreció: cordeles de fuego la flagelaban; manos de hierro la esgañían: fríos sapos corrían entre las sábanas de estopa de su lecho; culebras se enroscaban a sus tobillos, y por detrás de su cabeza, cuando se sentaba a comer el caldo, una bruja hedionda venía diariamente a escupir en la cunca...
Pero a nadie hacen gracia estas caricaturas vegetales, flores que parecen lagartos, sapos que parecen plantas; y viven aislados, sin sociedad, visitados tan sólo de las abejas, que a menudo vienen a decirles mi secreto al oído.
Todo el terreno estaba lleno de baches, en parte cubiertos de bejucos y musgo, por lo que a menudo el viajero caía en un pozo de barro negro y pegadizo; se encontraban también charcos de aguas obscuras y estancadas, donde se refugiaban las ranas, los sapos y las serpientes acuáticas, y donde se pudrían los troncos de los árboles semisumergidos, que parecían caimanes tomando el sol.
Entonces mi altivez templada se creció en los vértigos de la derrota e inconmovible y soberbia, asesinando sus lágrimas, sin más súplicas baratas, dejó que se cumplieran los presagios de la compra, porque nublada en lo interno se sujetó a la renuncia de su pordiosero flash y engendrando tormentas re veladas, hechas de odios tan amados, vomitó los cuervos y los sapos y las hienas y los fetos y los enanos bocones y las serpientes colgantes y los catequismos falsos y se liberó de infiernos que lo condenaban a la imploración de un beso imposible para máscaras sin labios...
n la pequeña villa del "Padrón", sita en territorio gallego, y allá por el año del 1808, vendía sapos y culebras y agua llovediza, a fuer de legítimo boticario, un tal GARCÍA DE PAREDES, misántropo solterón, descendiente acaso, y sin acaso, de aquel varón ilustre que mataba un toro de una puñada.
“Ven aquí aprisa”, añadió; entonces el sapo fue tragado por Blanca Víbora. Desde entonces las serpientes toman como alimento; se comen ahora a los sapos.